Una estafa vacuna
25 June 2025
Ernesto Velazquez / Shutterstock
Con apenas nada y con
el sueño de hacerse rico, el italiano Carlo Ponzi emigró a Estados Unidos
a principios del siglo pasado. Allí ideó un plan para obtener grandes sumas de dinero gracias a
los ahorros ajenos. Con las cantidades que le prestaban,
compraba cupones emitidos por los correos de países cuyas monedas estaban devaluadas, los vendía en Estados Unidos y
ofrecía una gran rentabilidad a sus inversores. Todos tenían la sensación de que era
un negocio redondo, ya que sus ahorros crecían como la espuma. Sin embargo, una investigación descubrió que en realidad
no había suficientes cupones para respaldar las ganancias. La desconfianza se extendió y, sin nuevas inversiones, Ponzi
no pudo sustentar la pirámide que había construido.
El esquema Ponzi que utilizó durante años
el fondo ganadero más grande de Uruguay, Conexión Ganadera, prometía a sus inversores —tanto particulares como empresas—
una altísima rentabilidad, de al menos un 7%. Con las cantidades obtenidas, compraba vacas
para que distintos productores las fueran engordando, de modo que, una vez grandes, se vendieran
por mucho más dinero del pagado. Esa era la teoría, pero no la práctica, porque a principios de este año