Niños y Juguetes
1975 - Gatitos de verdad
Quizá lo que voy a contarte no sea realmente un juguete, aunque para mi hermana y para mí “eso” casi lo fuera… ¡Lo que sí puedo decirte con toda seguridad es que su llegada fue una verdadera sorpresa para todos nosotros!
Cuando tenía unos cinco o seis años, vivíamos en un piso muy grande. Sobre todo la terraza. ¡Era enorme! Tendría... más de 200 m2.
De hecho, esa terraza era en realidad parte del tejado del gran restaurante que había en la planta baja. Los tejados de esa calle, todos a distinta altura, se tocaban unos con los otros, pues las casas estaban todas juntas y alineadas.
Debajo de ese restaurante, había un sótano. Era oscuro, lleno de polvo y telarañas y muy sucio. Además de guardar botellas de vino, licor y latas de comida, los propietarios del restaurante también guardaban las bolsas de basura.
Así que el sótano estaba lleno de ratones. Eran esos ratones de color marrón, que son pequeños y que corren tan deprisa…
Pero por la puerta trasera que comunicaba las tres plantas del edificio, los ratones subían y bajaban continuamente del sótano a nuestra casa. Por la noche, siempre oíamos ratoncitos en la cocina o los veíamos corriendo por el suelo