Cada año, con el verano, inevitablemente llegan los trucos para combatir el calor. Y se diría que cada ola de calor, y cada récord de temperatura, proporcionan energías renovadas a quienes insisten en refrescarnos la memoria con las mismas manidas sugerencias que llevamos escuchando toda la vida.
Yo, francamente, a estas alturas del verano, lo que empezaba a necesitar desesperadamente era un truco no contra el calor, sino contra el aburrimiento que me provocan estos mal llamados hacks veraniegos. Y hace unos días tuve una idea que me está ayudando bastante: ¿por qué no preparar una lista con los trucos más absurdos de la temporada veraniega?
La primera “perla” que añadí a la lista, creo, fue la crema de protección solar congelada. En su popular canal de Tik Tok, el farmacéutico Álvaro Fernández comentaba hace unos días, con cara de incredulidad, que en España este verano se ha puesto de moda congelar la loción solar. Para que esté “fresquita” al aplicarla. Esta disparatada ocurrencia resulta ser poco recomendable, puesto que, como explicaba Fernández, al congelar la crema, sus componentes se separan, y el producto deja de ser efectivo contra la radiación solar. Pero ¿a quién se le oc
Ha hecho falta una crisis climática para que algunos entendieran la siesta. ¿Qué español no ha tenido que aguantar en alguna ocasión las risitas burlonas de algún extranjero, acompañadas de la pregunta “todavía hacéis la siesta”? Yo, desde luego, sí. Y, sin embargo, ahora que, desgraciadamente, las temperaturas están disparadas en muchos lugares, algunos están empezando a ver la luz.
Como comentaba Euronews recientemente, Johannes Niessen, el director de la Asociación Federal de Médicos de Alemania, recomienda, durante estos meses de verano, “emular los métodos de trabajo del sur de Europa”. Concretamente, Niessen sugiere a sus compatriotas “trabajar de forma productiva por la mañana, y después hacer una siesta al mediodía”.
Muy agudo el Sr. Niessen, calificando la siesta como un “método de trabajo”. ¡Si al final todo es saber venderlo! Bromas aparte, con el calor sofocante que está haciendo este verano en España, en Europa, y en muchos lugares del mundo, la siesta, que incluso en nuestro país estaba cayendo un poco en desuso, vuelve a ganar relevancia. Y no ya como un placer para bons vivants, sino, simplemente, como una necesidad.
Quienes tienen la suerte de trabajar en lugares con
Pocas cosas me parecen tan relajantes como hacer una siesta en la playa, escuchando el sonido del mar bajo una sombrilla. Quienes conocemos las zonas turísticas españolas, sin embargo, sabemos que, en una situación así, hay que ser precavidos; en otro caso, podemos despertar de la siesta con la desagradable sorpresa de que nuestras pertenencias han desaparecido.
La llegada de cantidades ingentes de veraneantes a los municipios turísticos españoles trae unos ingresos muy necesarios, pero también importantes retos, entre ellos la seguridad. Para asegurar que la temporada de verano transcurra sin contratiempos, además de la precaución individual, es fundamental la labor de los cuerpos de seguridad del Estado.
A finales de junio se presentaba en Málaga la Operación Verano: el dispositivo especial diseñado por el Ministerio del Interior para garantizar la seguridad durante la temporada veraniega. Este año, la Guardia Civil y la Policía Nacional disponen de más agentes que nunca antes en su historia: aproximadamente 156.000.
Todo esto le transmite a uno tranquilidad. Otras noticias, sin embargo, producen el efecto contrario. Noticias como las provenientes de la Asociación Unificada de Guard
En la Unión Europea, se estima que más de un 80% de los cultivos depende, al menos en parte, de los insectos polinizadores. Los polinizadores por excelencia son las abejas, pero, en muchos lugares, las poblaciones de estos insectos están en declive. Los motivos principales son dos: el uso de herbicidas e insecticidas en la agricultura, y la pérdida de hábitats por la desaparición de la flora autóctona, también provocada, en gran medida, por las prácticas agrícolas.
Este verano, en España, hay en marcha diversas iniciativas que buscan ayudar a las abejas —y, por ende, a nosotros mismos—. Una de las que están recibiendo más cobertura mediática es el proyecto Smart Green Bees, impulsado por una conocida compañía tecnológica en colaboración con la asociación El Rincón de la Abeja.
Smart Green Bees se ha marcado el objetivo de repoblar España con 47 millones de ejemplares de abeja ibérica, una especie autóctona cuya población ha disminuido considerablemente en los últimos años. Una iniciativa muy válida, aunque me pregunto qué impacto ecológico pueda tener favorecer a una especie en particular, frente a las muchas otras especies de abeja que hay en nuestro país.
Por su parte, GREFA, el Gru
En España, los ataques de tiburón son extremadamente raros. Según distintas fuentes, en nuestro país se han registrado solo dos o tres ataques de tiburón… en la historia. Y ninguno de ellos mortal. Y, sin embargo, la fascinación por este animal y el miedo a sus ataques no cesan.
Este verano, por algún motivo, parece que en nuestro país está habiendo más avistamientos de tiburones de lo normal. Por el momento, no se ha informado de ningún ataque, pero ello no ha impedido al diario sensacionalista The Sun aprovechar la situación para alimentar nuestro miedo irracional a los escualos.
El tabloide británico lleva meses publicando titulares como “El terrorífico momento en que se avista un tiburón en la playa de Málaga”, “Tiburones al acecho en Ibiza”, o “Un enorme tiburón ronda por una playa española popular entre los turistas”. Al parecer, The Sun incluso contactó con Gavin Naylor, el director del Programa de Investigación de Tiburones de Florida. El experto, sin embargo, no le hizo el juego al periódico sensacionalista, y se limitó a pedir calma, asegurando que el aumento de los avistamientos podría ser, simplemente, un fenómeno pasajero.
Dejando de lado los excesos de The Sun, si os int