Tras semanas de presión sobre Dinamarca por Groenlandia, Trump cede
Primero, envió una carta mal redactada al Primer Ministro noruego. En ella, Trump culpaba a Noruega de no otorgarle el Premio Nobel de la Paz. Por ello, ya no le preocupaba la paz.
La carta fue enviada posteriormente a todos los embajadores europeos en Estados Unidos. Como tal, parecía una declaración política formal. ¿Una política petulante?
Más tarde esa semana, Trump pronunció un discurso en el Foro Económico Mundial de Davos. Acusó a Europa de ser desagradecida y restó importancia a la muerte de soldados europeos en apoyo a las guerras lideradas por Estados Unidos.
Pero tras un lenguaje y unas exigencias tan ofensivamente fuertes, Trump dio marcha atrás repentinamente. Sus amenazas de conquista aparentemente se evaporaron al anunciar un acuerdo con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Los detalles del acuerdo aún no están claros, pero muchos observadores bromean diciendo que se trata del mismo acuerdo que Estados Unidos y Dinamarca han tenido desde 1951.
¿Significa este supuesto regreso al antiguo acuerdo una vuelta a la normalidad?
Difícilmente. La errática política exterior