Un año después de la muerte de Mahsa Amini a manos de la “policía de la moral” iraní
Desafortunadamente, las protestas no pudieron competir con la brutalidad del gobierno iraní. Durante seis meses, las fuerzas de seguridad mataron a más de 500 iraníes. Decenas de miles fueron detenidos. Siete manifestantes fueron ejecutados tras juicios apresurados. Las dos mujeres que revelaron la historia de la muerte de Amini todavía están en prisión acusadas de traición.
Pero el régimen no se quedó ahí. Han intensificado la lista de castigos para las mujeres que desobedecen el código de vestimenta. Incluyen fuertes multas, restricciones bancarias, encarcelamientos, trabajos forzados, prohibiciones de viajar e incluso diagnósticos de una enfermedad mental.
¿Puede el mundo libre hacer algo al respecto?
¡Absolutamente! Necesitamos seguir presionando a las autoridades iraníes mediante manifestaciones frente a sus embajadas. Todos nosotros –gobiernos, periodistas y organizaciones no gubernamentales– deberíamos dejar de legitimar la flagrante discriminación de género en Irán.
Sí,