The Economist ofrece una sombría evaluación de la guerra en Ucrania
La valoración que hace The Economist de la guerra es sombría. Fundamentalmente, el artículo insta a Ucrania y a sus aliados occidentales a admitir que están perdiendo. Señala el cansancio en Europa, Estados Unidos y la propia Ucrania. Afirma que Ucrania está “teniendo dificultad para movilizar y entrenar suficientes tropas para mantener su posición, por no hablar de retomar el territorio”.
Entonces, ¿qué sugieren?
Aunque el artículo no lo dice explícitamente, la sugerencia es abandonar por ahora los territorios perdidos. En su lugar, el objetivo de recuperarlos debería permanecer como “una inspiración”. The Economist opina que “a cambio”, Occidente debe asegurarse de que “Ucrania tenga la capacidad militar y las garantías de seguridad que necesita”.
Esas garantías de seguridad incluyen más armas para Ucrania, reforzar la industria armamentística ucraniana e... invitar a Ucrania a entrar en la OTAN, incluso sin un armisticio con Rusia.
El editorial insta a Joe Biden a abrir el debate afir