Gracias a Donald Trump, los clientes de un bar disfrutaron de mucha cerveza gratis
Los clientes del bar estaban emocionados. No por ver a Trump, sino por conseguir cerveza gratis. El bar había prometido cerveza gratis hasta el momento del primer insulto de Trump. Todos esperaban una, quizá dos cervezas en cinco o diez minutos.
Pero la primera parte del discurso fue una gran sorpresa.
El público miraba y escuchaba. No llegaba ningún insulto. Pasaron cinco minutos. Pasaron diez minutos. La gente pedía más cerveza. Quince minutos, luego veinte. Todavía sin insultos. Y aún más cerveza.
Por fin, después de cuarenta y cinco minutos, llegó el primer insulto, y el camarero dejó de servir cerveza gratis.
Pero eso solo fue el comienzo de otra hora de discurso. Estuvo llena d