Antiguas tradiciones locales marcan la forma en que algunos europeos celebran San Valentín
En Nápoles, la gente celebra el amor regalando unos cuernos rojos llamados cornicelli en lugar de flores o bombones. Estos colgantes rojos simbolizan la prosperidad y la buena fortuna y tienen sus raíces en la mitología antigua.
En el norte de Francia, un queso con forma de corazón llamado neufchâtel es un regalo muy popular en San Valentín. Este queso blando tiene una larga historia y representa el amor. Las leyendas locales cuentan que las lecheras ofrecían estos quesos a sus enamorados el día de San Valentín.
A los belgas les encanta el chocolate, pero los precios han subido debido a las menores cosechas de cacao y a la especulación del mercado. A pesar de ello, muchos siguen considerando el chocolate una parte importante de su cultura.
Roma acoge una exposición de arte titulada La diosa del amor: Las mil caras de Venus en la Galería Borghese. La exposición muestra obras relacionadas con Venus, la diosa del amor y la belleza, destacando su papel en la historia y la mitología.