Multa récord de la Comisión Europea a Google por abuso de posición dominante
5 July 2017
Como probablemente muchos de ustedes, soy usuario de Google. Sus productos suelen funcionar muy bien, y por lo general son gratis. Pero he de confesar que, hace ya algún tiempo, Google me empezó a dar un poco de miedo, por el descomunal tamaño y amplitud que tiene la compañía. Y porque no para de crecer.No estoy seguro de cuándo comencé a tener esta sensación. Creo que la cosa empezó cuando hace un par de años oí hablar del proyecto Google Loon, que pretende proveer acceso a Internet en áreas remotas mediante una red de globos aerostáticos que vuelan en la estratosfera. Después vi en Internet los robots avanzados de Boston Dynamics, otra compañía de Google, —aunque, según parece, recientemente se ha anunciado su venta—. Eso me hizo darme cuenta de la enorme envergadura que había alcanzado Google. Demasiado poder, pensé. Y lo sigo pensando.
Coches que se conducen solos, el asistente personal con inteligencia artificial (IA), —aunque la IA por supuesto está imbuida en muchos productos de Google— el sistema para el hogar, la plataforma Android para móviles… la lista es larguísima. ¿Y qué hay de malo en esto?
Para mí, el modelo de Google, —proveer servicios de forma gratui