El enigma insoluble de la innovación en España y Europa
19 July 2017
Encontrándome en el curso final de mis estudios universitarios, fui becario en un organismo regional que ayudaba a empresas a conseguir ayudas europeas. De eso hace más de veinte años. Pero leyendo una entrevista publicada el pasado 10 de julio en el diario ‘online’ español Vozpópuli, veo que las cosas han cambiado poco desde entonces.En la entrevista, Diego Soro, CEO de Fundera, comenta que su organización se dedica a encontrar financiación española o europea para startups, centros de investigación, empresas, ONGs, y un largo etcétera. Y habla de la maraña de entidades públicas que ofrecen financiación y de las miles —literalmente— de líneas de ayuda que hay en España.
Hasta ahí, todo igual. Bueno, casi. El Sr. Soro no se parece en nada al director de mi antigua organización. Él tiene más pinta de modelo de colonia para hombres. Lleva camiseta y barba incipiente, se diría que va mucho al gimnasio, y mira a la cámara con tranquila confianza. Y el modelo económico de Fundera también difiere del de mi antigua organización, que ofrecía sus servicios de manera gratuita. Cuando Fundera detecta una idea interesante, lo que hace, en palabras de Soro, es ‘vender esos leads’.
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