Los platos rotos de Donald Trump
15 November 2017
El presidente estadounidense realizó durante la última semana y media la que ha sido, hasta ahora, la gira más larga que ha emprendido desde que comenzó su mandato . En teoría el objetivo del periplo era velar por los intereses de Estados Unidos, sobre todo tomando en cuenta que el centro de gravedad del poder económico mundial se está trasladando poco a poco al continente asiático. Sin embargo, visto lo visto, parece ser que la posición de Estados Unidos, tras este viaje, será aún más débil que antes. Y es que si yo fuera ciudadana norteamericana, intentaría decirle a mi presidente: “Por favor, quédate en casa. Es más: no abras más la boca”. De hecho, estoy convencida de que innumerables miembros de su gobierno han intentado decirle esto mismo desde que asumió su agitado mandato.El primer traspié ocurrió en Japón, donde los países miembros del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica defendieron la validez del pacto, a pesar de que Estados Unidos, de la mano de Trump, eligiera abandonar el proyecto meses atrás. Aquella soledad se vio reflejada todavía más un día más tarde en Pekín, cuando el presidente chino, líder de un país comunista, se erigió ante las cámaras como el def