Un año de cárcel por un tuit
5 April 2017
Mis amigos suelen decir que soy demasiado apocalíptica con el tema de las nuevas tecnologías y las redes sociales. Yo no les quito razón. De hecho, soy tan negativa y pesimista que hasta el día de hoy me he negado a usar un simple smartphone. Podríamos sentarnos a charlar durante horas, pero como no tenemos mucho tiempo, voy a resumir en pocas palabras mi alocada teoría: creo firmemente que el principal culpable del enloquecimiento planetario que hemos presenciado en los últimos años es, sin ninguna duda, el papel fundamental que las redes sociales están jugando en nuestras vidas. Una función vital que ha sido reforzada por la omnipresencia de los teléfonos móviles. No creo que sea una mera casualidad el hecho de que la reciente desestabilización global, iniciada hace menos de una década, haya coincidido precisamente con el boom de las redes sociales y los smartphones. Me parece que es demasiado evidente que la propagación del odio, de la división, de la intolerancia, e incluso de la mentira, ha encontrado un excelente respaldo en estos nuevos medios de expresión y de información… o mejor dicho de desinformación.Muchos gobiernos, entre ellos el español, están comenzando a tomar med