La lenta caída de un líder mesiánico
14 March 2018
El juego sigue trancado en Cataluña. Todas las posiciones se mantienen enrocadas. Dos meses y medio después de las últimas elecciones autonómicas, aún sigue sin poder formarse gobierno. Y todo debido a la obstinación de una única persona: el expresidente de la Generalitat ahora fugado en Bélgica, Carles Puigdemont. Incluso sus aliados independentistas señalan su culpabilidad. Siempre a media voz, claro. De cara a la galería, todos intentan mostrar unidad y común acuerdo, pero ya todos estamos comenzando a detallar las costuras que saltan por doquier.Carles Puigdemont, desde su refugio en Waterloo, tras haber huido de la justicia española, insistía hasta hace pocas semanas en ser revalidado como presidente de la comunidad. Recordemos que los jueces españoles desean meterlo en prisión por los crímenes de rebelión y sedición luego de haber declarado la independencia de Cataluña el pasado octubre. El problema, por supuesto, es que ningún parlamento puede investir presidente a un político, así haya obtenido los apoyos necesarios, que se encuentra en el extranjero. Carles Puigdemont al fin debió reconocer la imposibilidad de revalidar su mandato, de modo que decidió echarse a un lado y p