En las mejores familias
18 April 2018
Parafraseando al genial cantante español Joaquín Sabina, a mi modo de ver reyes y reinas del mundo son “unos particulares”. Con eso quiero decir que, para mí, no están por encima del ciudadano de a pie, por mucho que las leyes les atribuyan privilegios especiales. Tampoco he entendido nunca la euforia que se desata con las bodas de la realeza.En el caso de la Corona española, este chico, Felipe VI, siempre me ha parecido serio y responsable, pero su “chiringuito” —la Casa Real— nos cuesta un ojo de la cara a los españoles. Su padre, Juan Carlos, también me caía bien… hasta que un día se puso a cazar elefantes.
La cuestión es que, por si fuera poco mantener a un rey y a una reina, ahora en España tenemos dos de cada. Cuando Juan Carlos abdicó, en 2014, por algún motivo no dejó de ser rey, sino que se convirtió en rey “emérito”. Llámenme malpensado, pero sospecho que la idea es permitir que siga conservando la mayoría de sus privilegios.
Lo mismo pasa con la figura de la reina. Por un lado está Letizia, la actual reina, mujer de Felipe VI. Y por otro tenemos a Sofía, la reina emérita. Según parece, ocurre que, cual en un guión de Juego de Tronos, las dos reinas no se llevan bien. El do