Carles Puigdemont regresa triunfante a Waterloo
1 August 2018
La justicia española no lo consiguió. Tras intentar, durante cuatro meses, que los jueces alemanes extraditaran al expresidente catalán, al final ha tenido que rendirse y tirar la toalla. Puigdemont permaneció todo este tiempo en suelo germano, inmerso en una especie de limbo jurídico a la espera de la decisión de la justicia alemana. Hace cuatro meses, fue arrestado en aquel país mientras se dirigía en coche desde Dinamarca a su nueva residencia en Bélgica. Durante este largo período, el juez Llarena, el letrado encargado de enjuiciar a la cúpula del movimiento independentista catalán, se esforzó al máximo para que sus homólogos alemanes le entregaran al expresidente, quien está acusado en España por los graves delitos de rebelión y sedición. Para desgracia de Llarena, la justicia alemana no ha apreciado señales de violencia durante los episodios del pasado mes de octubre, cuando Puigdemont declaró de forma unilateral la independencia de Cataluña. Por tanto, los jueces se han negado categóricamente a entregar a Puigdemont bajo la acusación de rebeldía, algo que podría significar décadas de cárcel. Han visto en cambio, eso sí, evidencias de malversación de fondos a la hora de lleva