Cuando los niños fuman
13 February 2019
Nunca he comprado tabaco. Sin embargo, ahora sé que, durante años, fui fumadora. Mis padres fumaban constantemente —varios paquetes al día— y, viviendo en un piso pequeño, quién sabe cuánto tiempo pasé respirando el humo de sus cigarrillos. Cientos de horas. Miles, quizá.Los efectos nocivos del tabaco sobre la salud hace años que se conocen, de manera que, hoy en día, la mayoría de fumadores sabe a qué atenerse. Si con los años desarrollan un cáncer de pulmón, o de garganta, no pueden echarle la culpa a nadie, más que a ellos mismos.
Con los fumadores pasivos, la cosa cambia. Muchos, probablemente la mayoría, no escogen su situación. Y, sin embargo, el humo que respiran es igual de nocivo que el que inhalan los fumadores. Particularmente injusto es el caso de los hijos de fumadores, porque ni siquiera son conscientes del riesgo al que están expuestos. Pero las consecuencias son muy reales: estudios de la Sociedad Americana del Cáncer demuestran que los hijos de fumadores enferman más que otros niños, tienen más infecciones de pulmón, y tosen con más frecuencia de lo normal, entre otros efectos adversos.
Al irse haciendo mayores, no obstante, los hijos de fumadores van adquiriendo con