La relación entre Washington y Londres ya no es tan especial
12 June 2019
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El 5 de marzo de 1946,
la pequeña localidad de Fulton, en el estado de Missouri,
amaneció con un ajetreo y una algarabía poco habituales. Ese día, el primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill,
tenía previsto dar una conferencia en el Westminster College. Churchill
llegaba a Estados Unidos seis meses después del fin de la Segunda Guerra Mundial y
estaba a punto de pronunciar el
discurso más famoso de su larga carrera política. Ante las 3.000 personas que
abarrotaban el auditorio, el primer ministro británico alertó de que una “
cortina de hierro” estaba
descendiendo sobre Europa, y de que el mundo
necesitaba más que nunca una “relación especial” entre Londres y Washington.
Desde entonces, la amistad entre ambos países ha sido
inquebrantable. Sus gobiernos,
independientemente de su signo político, han cooperado
estrechamente en temas diplomáticos, militares y económicos. Reagan y Thatcher lucharon juntos contra el comunismo. Clinton y Blair
trabajaron codo con codo para conseguir la paz en Irlanda del Norte. Y Bush y Blair
se fueron de la mano a la guerra de Irak. Hoy, sin embargo, la relación especial entre el Reino Unido y Estados Unidos
muestra, por primera vez,
señales de