Se incrementa la preocupación sobre la censura, mientras los gobiernos se plantean cómo luchar contra las noticias falsas
Los países de Europa y Asia están dando pasos para promulgar legislación que acabe con la diseminación de noticias falsas. Pero a los abogados y a los activistas por la libertad de expresión les preocupan las posibles consecuencias, incluyendo que las leyes podrían utilizarse para acallar a la oposición política.
Hace unas semanas, el gobierno de Malasia aprobó la primera ley sobre noticias falsas del mundo, que establece multas de hasta 100.000 euros, y penas de cárcel de hasta seis años para quienes diseminen noticias falsas. Los críticos dicen que esta ley acerca al país a la dictadura. Entretanto, Filipinas está estudiando legislación que castigaría a los infractores con penas de cárcel de hasta 20 años. En Europa, Suecia, Irlanda y la República Checa, entre otros países, están estudiando o implementando legislación anti-noticias falsas.
Los críticos temen que los intentos por controlar las noticias falsas podrían tener consecuencias inesperadas, más allá de la represión política. Por ejemplo, denunciar una noticia como falsa podría atraer más atención sobre ella. Además, dada la actual desconfianza en los medios de comunicación tradicionales, la gente podría decidir creerse noti