A pesar de la presión de China, Taiwán elige a un presidente que se opone a la unificación
El sábado, en las elecciones generales de Taiwán, el Partido Democrático Progresista (PDP) obtuvo la presidencia por tercera vez consecutiva. El PDP promueve la identidad separada de la isla, lo cual confirma que la bulliciosa democracia del país se ha movido incluso más lejos de China y de su sueño de unificación.
Lai Ching-te, que es médico y el actual vicepresidente, se convertirá en el nuevo presidente de Taiwán. Pekín lo considera un acérrimo separatista, y ha advertido que votar por el PDP es votar por la guerra. El acoso de China, sin embargo, no ha hecho más que reforzar la voluntad de la isla de proteger su independencia de facto.
Se prevé que China continúe sus intentos por manipular la política de Taiwán mediante la desinformación, las amenazas y la presión económica. Los resultados de las elecciones, sin embargo, indican que el pueblo taiwanés ve su futuro en otro sitio, y quiere que el Gobierno construya puentes con el sudeste asiático y con Europa.