Una aventura psicodélica en el desierto mexicano
5. Vagando por el pueblo
"Prepárate, porque
ahora viene lo bueno", dice Santos
unos segundos antes de que yo me baje del caballo. Al principio no entiendo, pero apenas
coloco los pies sobre el suelo comprendo lo que aquel jinete
ha querido decir. De pronto, todo
da vueltas a mi alrededor. Siento que casi no me puedo
mantener en pie. Cierro los ojos y un
torbellino de colores me asalta
de improviso. Abro los ojos al instante y
escucho con atención las nuevas palabras de Santos: "Hasta ahora, el peyote
no te había pegado tan duro porque estabas concentrado y bajo tensión
a lomos de Relámpago. Pero ahora los efectos se van a multiplicar". Sí, ya
lo estoy comprobando. Santos
sabe de lo que habla. Antes de internarse en la caballeriza y
dejarme completamente solo, agrega: "
Un último consejo: no te metas ahora en la habitación". Ok, recibido, de todas maneras
no pensaba hacerlo todavía. Le doy las gracias por todo,
me despido diciéndole que
espero volverlo a ver en el futuro, y
comienzo a andar a trompicones en dirección al centro del pueblo.
Son las cuatro de la tarde. Debo
aprovechar la
luz del sol que aún embellece con su radiante
fulgor el escenario a mi alrededor. Parezco un
borrachito dando tumbos por