López Obrador exige las disculpas de Felipe VI por la Conquista española
Casualmente me encontraba paseando como turista, el pasado 25 de marzo, por el espacioso Paseo de la Reforma en Ciudad de México, cuando un hombre, grabador en mano, de pronto me abordó en mitad de la acera. Sin casi mediar saludo se presentó como reportero encuestador en un importante periódico capitalino, tras lo cual me pidió mi opinión acerca de la última controversia en torno a Andrés Manuel López Obrador. Le respondí que no estaba al tanto de aquello, y que yo no era más que una simple turista de paso por la ciudad. El periodista me aclaró, con cierta precipitación, que apenas unas horas antes se había hecho pública una carta del presidente mexicano dirigida al rey de España.
Donald Trump reinicia su batalla en contra del Obamacare
Hace unos días, un importante dirigente republicano ofreció en una entrevista televisada la razón de su lealtad al mandatario estadounidense, a pesar de los continuos escándalos que sacuden la Casa Blanca. Su respuesta fue la siguiente: "Donald Trump cumple todo lo que promete". El entrevistador, como era lógico, replicó de inmediato: "No ha construido el muro con México, y tampoco ha derogado el Obamacare". A lo que el entrevistado contestó: "Lo hará, tarde o temprano. Pero ha cumplido todo lo demás. Se ha salido del acuerdo de París sobre el cambio climático, ha reducido el presupuesto y el peso de la OTAN, ha iniciado una guerra comercial con China, ha dificultado la entrada de inmigrantes...". Y así habría podido seguir indefinidamente si el entrevistador no le hubiese interrumpido de nuevo. Yo en ese momento pensé: el problema es justamente ése, que Donald Trump cumple sus promesas. Si no lo hiciera, todo sería mucho mejor.
Tras la entrega, hace dos semanas, del esperado informe del fiscal Robert Mueller —según el cual no se han hallado indicios contundentes de la supuesta complicidad entre el Kremlin y Donald Trump—, el presidente ha sacado pecho y se ha envalentonado de nuevo
Tinieblas
Venezuela se halla sumida en el caos y la oscuridad. Literalmente. Desde el pasado 7 de marzo, el territorio nacional ha experimentado cuatro apagones masivos de electricidad que han dejado sin luz a millones de personas en prácticamente todos los estados del país. El presidente de la República Bolivariana, Nicolás Maduro, ha utilizado, una vez más, su manoseado discurso antiimperialista para acusar a Estados Unidos de estar detrás de un supuesto sabotaje. Según las palabras del mandatario, el gobierno de Donald Trump habría utilizado alta tecnología para inutilizar las centrales eléctricas del país. Es sabido que las (obsoletas) centrales venezolanas funcionan con tecnología analógica propia del siglo XX, por lo que un complejo ataque digital como el descrito por Nicolás Maduro carece de toda credibilidad. Las mentiras del aprendiz a dictador apenas pueden sostenerse en pie. Y tanto es así que, aún consciente de que con ello se desenmascara a sí mismo como un mentiroso y un manipulador, Maduro ha pedido a sus seguidores más fieles que acudan a las diversas centrales eléctricas del país y ejerzan labores de mantenimiento, como por ejemplo el desbrozo de la maleza que rodea a dichas
La amenaza de la lapidación se cierne sobre Brunei
El pensamiento que afirma que el progreso humano no es más que un mito, o una simple ilusión, ha calado con fuerza a lo largo de las últimas décadas. El psicoanalista Montague David Eder lo definió de la siguiente manera: "El mito del progreso afirma que la civilización se ha movido, se mueve y se moverá en una dirección deseable. El progreso es inevitable... Filósofos, hombres de ciencia y políticos han aceptado la idea de la inevitabilidad del progreso". Por su parte, el filósofo John Gray profundiza algo más sobre el asunto en su libro "El silencio de los animales, sobre el progreso y otros mitos modernos", en el que pone en duda la confianza en el continuo perfeccionamiento de las sociedades, sobre todo tomando en cuenta el creciente caos y la barbarie que acechan a nuestro alrededor.
Hoy en día, cuando la intolerancia hacia la diversidad étnica, religiosa y sexual parece expandirse como una epidemia por todos los rincones del globo, cuando los gobiernos autoritarios se reproducen por doquier, y cuando las agresiones de los movimientos xenófobos, homófobos y ultraderechistas aumentan con cada año que pasa… resulta algo difícil seguir confiando en el ideal del progreso indetenibl
Leo Messi vuelve a defraudar a la hinchada argentina
Recuerdo que hace unos meses, al ser preguntado por el eterno dilema acerca de quién sería el mejor jugador del mundo —si Cristiano Ronaldo o Leo Messi—, el "Cholo" Simeone brindaba la siguiente respuesta: "Si tuvieras un partido decisivo y estuvieses obligado a escoger entre Messi y Cristiano para afrontarlo, ¿a quién le darías la orden de saltar al campo? Yo escogería a Cristiano".
De ese modo zanjaba Simeone la polémica. En otras palabras, según el entrenador argentino del Atlético de Madrid, Leo Messi es el mejor jugador del planeta (lo ha afirmado varias veces), pero Cristiano Ronaldo en cambio es el futbolista más decisivo. Cristiano es el jugador que sin duda alguna sabe marcar la diferencia. Lo demostró durante muchos años en el Real Madrid. Y esta temporada está triunfando una vez más en la Juventus de Turín. Y también ha logrado brillar con luz propia junto a la selección de Portugal, obteniendo el preciado trofeo de la Eurocopa en el 2016.
En cambio, ocurre algo muy distinto con Leo Messi. El futbolista argentino ha alcanzado la gloria junto al Barcelona, su equipo de toda la vida. Ha conseguido todos los trofeos con los que cualquier club de fútbol europeo podría soñar. S