Ya lo hemos comentado en varias ocasiones a lo largo de los últimos meses: el viento parece soplar a favor del gobierno chavista. No hay duda de que la suerte sonríe, desde hace algún tiempo, al presidente Nicolás Maduro. Varias circunstancias han beneficiado al régimen bolivariano. Por un lado, el presidente estadounidense, Joe Biden, ha propiciado el retorno del petróleo venezolano al mercado global para así contribuir al descenso de los precios de los carburantes. Gracias a esta hábil maniobra por parte de Washington, Venezuela ha dejado de ser vista como un "Estado paria" a ojos de la comunidad internacional. Por otra parte, una ola de triunfos izquierdistas en Chile, Colombia y Brasil también ha ayudado a sacar del ostracismo a Nicolás Maduro. El líder bolivariano no es considerado un "apestado" por la nueva hornada de presidentes elegidos. La sensación generalizada, señalada por nu
Hace tres semanas comentamos una noticia que llamó mucho la atención en muchos medios de comunicación internacionales, sobre todo debido a que se trataba de un hecho bastante inusual: la oposición mexicana, por primera vez desde que López Obrador asumió el cargo de presidente, a finales del 2018, exhibió unidad, el pasado 13 de noviembre, en unas marchas de protesta desarrolladas en varias ciudades del país. El desencadenante de esta primeriza demostración de fuerza por parte de la oposición fue la intención del gobierno de reducir los fondos públicos que se destinan a los diversos partidos políticos para las campañas electorales. Esta medida, tildada de "anticonstitucional", es, según algunos detractores, tan sólo el primer paso que podría llevar a López Obrador en el futuro a querer realizar otros cambios sustanciales en la Carta Magna.
Y esta insólita manifestación de protesta, tras c
No hay duda de que la ardua lucha por salvar el planeta representa uno de los mayores retos (si no el mayor) al que se enfrenta la humanidad en estos momentos. Se trata, por supuesto, de una labor sumamente difícil de llevar a cabo. No solamente porque el tiempo corre en contra, sino porque hay también mucha resistencia dentro de las propias sociedades. Hagamos un rápido repaso de algunos ejemplos: hace aproximadamente un año, el ministro de Consumo de España, Alberto Garzón, propuso una idea bastante razonable que contribuiría a aminorar el calentamiento global y la desertificación: reducir el consumo de carne. El vendaval político que surgió a continuación fue memorable. Incontables líderes de la oposición exigieron la cabeza de Garzón por haber puesto en riesgo, supuestamente, a la industria ganadera nacional. También merece la pena recordar otro curioso caso surgido en México. El gob
Hace poco visité la exposición itinerante titulada World Press Photo 2022, la cual exhibe cientos de fotografías consideradas como las más impactantes del año en el ámbito del fotoperiodismo. Y créanme que son realmente impresionantes. La verdad es que uno sale de la exposición con un mal sabor de boca después de ver tantas imágenes desconsoladoras. Qué mundo en el que vivimos. Y entre tantas fotos perturbadoras, hubo una serie que me llamó especialmente la atención. El fotorreportaje abordaba el célebre asalto al Congreso de Estados Unidos perpetrado por una turba de enfurecidos seguidores de Donald Trump. Se trataba de varias imágenes de aquella violenta muchedumbre avanzando campo a través hacia el Capitolio. Eran fotos que nunca había visto. De nuevo, tal como me sucedió aquel infausto 6 de enero, me invadió una sensación de irrealidad, de incredulidad... Y es que todo ello fue en su
A medida que avanza la competición del Mundial de Fútbol en Qatar (ya hemos dejado atrás la fase de grupos y los octavos de final), también se va diluyendo, poco a poco, todo el ruido mediático relacionado con la polémica escogencia de esta sede para la realización del torneo. Ya casi no se habla sobre las inhumanas condiciones laborales sufridas por los trabajadores extranjeros encargados de construir los monumentales estadios, ni sobre la vulneración de los derechos humanos de las mujeres y del colectivo LGBT+. Tras la experiencia del Mundial anterior, realizado en Rusia, es muy probable que los emires qataríes, aconsejados por los directivos de la FIFA, supieran que tras dos semanas de competición ocurriría algo muy parecido a lo acontecido hace cuatro años: millones de aficionados en todo el mundo pronto se olvidarían de la violación de los derechos humanos y de las restricciones a l