Los líderes y representantes del partido demócrata, y en especial el presidente Joe Biden, pueden finalmente respirar aliviados: la muy temida marea roja, es decir, una supuesta y apabullante victoria del partido republicano tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, jamás se concretó tras las elecciones de medio mandato, llevadas a cabo el pasado 8 de noviembre en Estados Unidos. Los demócratas han conseguido preservar, por un escasísimo margen, el control del Senado, y en estos momentos todo parece indicar que las pérdidas en la Cámara de Representantes serán mínimas. No hay duda de que, a partir de ahora, a Joe Biden le espera una aguerrida oposición que dificultará aún más su presidencia de aquí al 2024. Sin embargo, después de haberse comprobado que los temores acerca de una avalancha de votos republicanos eran infundados, ahora todo son sonrisas en el bando demócrata.
Parece haber funcionado bastante bien la estrategia de Biden, la cual estuvo basada, principalmente, en sembrar en la mente de millones de estadounidenses la idea de que la democracia estaba en grave peligro. El riesgo de que innumerables políticos republicanos apadrinados por Donald Trump —muchos de
Durante estos días se está desarrollando en la ciudad egipcia de Sharm el-Sheij la Vigésimo Séptima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la cual finalizará el próximo viernes. Numerosos líderes mundiales se han citado en esta locación, a orillas del Mar Rojo, con el objetivo de intentar dar respuesta a la grave amenaza que representa el calentamiento global. Sin embargo, a pesar del fastuoso desfile ante las cámaras de mandatarios de todas partes del mundo, son muchos los que piensan que este tipo de encuentros no son de demasiada utilidad. Tal vez tenía algo de razón la activista sueca Greta Thunberg cuando, hace poco más de un año, afirmó que estos encuentros no son más que puro "blablabla".
Y la verdad es que hay suficientes motivos para mostrarse escéptico. A pesar de las numerosas cumbres de este tipo (ya vamos por la número 27), las emisiones de dióxido de carbono y de gases de efecto invernadero no han hecho más que aumentar año tras año. Además, los líderes de tres de los países más contaminantes del planeta (China, India y Rusia) ni siquiera se han dignado a viajar a Egipto. Por su parte, Joe Biden, el presidente del segundo país más contaminante, s
Hace un par de semanas estuve haciendo turismo por México, un país que me encanta visitar cada cierto tiempo. Hice un recorrido por los estados de Michoacán y Oaxaca con el objetivo de admirar las festividades del Día de Muertos, las cuales se desarrollan durante los días 1 y 2 de noviembre. Pero antes de hacer ese tour, me quedé unos días en Ciudad de México para tomarme unos shots de tequila junto a un par de viejos amigos que viven desde hace muchos años en la capital. Y me sorprendió bastante que ambos me contaran la misma historia: los dos se habían mudado recientemente junto a sus parejas e hijos. Ambos habían abandonado sus respectivos apartamentos, ubicados en el barrio de La Condesa y en la Colonia Roma. Ante mi asombro (tengo buenos recuerdos de aquellos acogedores apartamentos, situados en dos codiciadas zonas de la ciudad), los dos me dieron la misma explicación: los precios se han vuelto prohibitivos en los últimos años, principalmente a causa de Airbnb y de la llegada de trabajadores extranjeros con gran poder adquisitivo.
Mis dos amigos no son, por supuesto, los únicos que se han visto obligados a abandonar ciertas zonas residenciales céntricas y dirigirse a barrios m
Como les decía, a principios de este mes hice al fin realidad uno de los sueños que siempre quise cumplir: acudir a las festividades del Día de Muertos en México. Con enorme emoción pude admirar, en varios cementerios de algunos pueblos michoacanos, las hermosas y muy coloridas flores con las que se decoran las tumbas de los seres queridos. El sentimiento colectivo de agradecimiento, respeto y amor por los ancestros es realmente conmovedor.
Sin embargo, estas festividades, que se celebran igualmente en otros países latinoamericanos, también tienen su lado oscuro. Y es que, por desgracia, también reciben honores los sepulcros de célebres delincuentes por parte de innumerables pandilleros que desearían imitar las gestas delictivas de sus "héroes". Esta repudiable costumbre ha encendido las alarmas no solamente en México, sino también en otros países de la región. Es el caso de El Salvador, cuyo gobierno ha tomado recientemente medidas drásticas para intentar suprimir este fenómeno. El pasado 1 de noviembre, coincidiendo con el inicio del Día de los Fieles Difuntos (tal es el nombre que recibe la festividad en aquel país), el presidente Nayib Bukele ordenó la demolición de decenas de t
Tengo un grupo de buenos amigos, todos amantes del deporte, con los que llevo ya varios meses chateando acerca del próximo mundial de fútbol, el cual dará comienzo el próximo domingo en Qatar. Y el tema principal gira en torno a una simple pregunta: ¿debemos ver los partidos o más bien tendríamos que ejercer una especie de boicot e ignorar por completo el torneo? No hay duda de que se trata de uno de los mundiales de fútbol más polémicos de la historia. Es verdad que ha habido anteriormente otros campeonatos bastante controvertidos. Debemos recordar el Mundial de 1934 en Italia bajo la dictadura de Benito Mussolini, o el de Argentina en 1978, celebrado ante la atenta mirada de la Junta Militar de Gobierno.
Pero más allá de estos penosos precedentes, la verdad es que a mí, particularmente, me va a resultar bastante difícil prestar atención a este nuevo torneo. Los motivos se acumulan. Las sospechas de corrupción son abundantes. Todo apunta a que ciertos dirigentes de la FIFA se embolsaron ilícitamente millones de dólares tras conceder la sede del Mundial 2022 al petroestado árabe. Esta decisión ha trastocado los calendarios de prácticamente todos los campeonatos futbolísticos del mu