El terrible drama de la emigración venezolana parece no tener fin. Según un reporte publicado en abril por la Agencia de la ONU para los Refugiados, 6.11 millones de venezolanos han salido del país en los últimos años. Tal como indica dicho informe, cada mes miles de personas dejan atrás Venezuela para huir de la violencia, la inseguridad y la falta de alimentos, medicinas y servicios esenciales. Uno de los destinos más ansiados por los migrantes es Estados Unidos. Y aquello, por supuesto, ha encendido las alarmas en el país norteamericano. Se prevé que este año se batirán todos los récords históricos relacionados con las detenciones de inmigrantes irregulares en la frontera entre México y Estados Unidos. Y el gran número de venezolanos que actualmente intenta hacer realidad el sueño americano tiene mucho que ver con este espectacular aumento. La situación es tan dramática que incluso se
Según la Organización Internacional para las Migraciones, Estados Unidos ha acogido en su territorio a más de medio millón de venezolanos en los últimos años, muchos de los cuales se encuentran ahora en situación irregular. Y la cifra va cada día en aumento, debido a la terrible crisis humanitaria que afecta desde hace mucho tiempo a Venezuela. Como una manera de intentar frenar esta avalancha migratoria, Joe Biden ha acordado recientemente, junto al presidente mexicano López Obrador, acoger a un contingente inicial de 24.000 venezolanos, al tiempo que se ha comprometido a devolver al territorio mexicano a todos los venezolanos que intenten cruzar la frontera de manera ilegal.
El propósito de este acuerdo, anunciado a los cuatro vientos por el gobierno estadounidense, es intentar disuadir a los migrantes venezolanos de poner rumbo a los Estados Unidos. Está por verse, sin embargo, que est
Pocas veces unas imágenes son tan explícitas. Las que vimos el pasado 22 de octubre, durante el desarrollo del vigésimo Congreso del Partido Comunista Chino en Pekín, están cargadas de simbolismo. En dichas imágenes, captadas por decenas de cámaras de televisión, podemos observar cómo dos funcionarios obligan al expresidente Hu Jintao a abandonar la abarrotada sala, ante la estupefacta mirada de los asistentes. Un impávido Xi Jinping, el actual presidente de la República Popular China, hace caso omiso a las débiles protestas del anciano. Debemos recordar que Hu Jintao, quien inició su mandato como presidente en el 2003, cedió el cargo a Xi Jinping en el 2013. De esta manera, el llamativo incidente ha conseguido simbolizar claramente el fin de una época y el comienzo de otra. A pesar de las escasas explicaciones ofrecidas por los medios oficiales chinos, pocos tienen dudas: se trata de la
Siempre he sido una gran admiradora de las cintas producidas por Pixar, la célebre empresa cinematográfica, propiedad de la compañía Walt Disney, que se especializa en la creación de películas de animación digital. Y de todas las obras de Pixar la que más me ha cautivado en los últimos años es Coco, un hermoso e hipnótico film cuyo argumento gira en torno al Día de Muertos en México, festividad anual que se celebra los días 1 y 2 de noviembre. De hecho, las imágenes de Coco provocaron tal impacto en mí (incluso se me escaparon algunas lágrimas en varias ocasiones) que me propuse visitar algún día aquel país durante dicha festividad. Y finalmente, queridos amigos, voy a cumplir esa promesa que me hice hace unos años: visitaré el Estado de Michoacán a principios del mes que viene, ya que tengo entendido que es allí donde se desarrollan las mejores y más coloridas festividades del Día de Mu
Tengo varios amigos melómanos —músicos y productores— que se burlan (amistosamente, eso espero) de mis gustos y preferencias. Sobre todo porque aprecio mucho los musicales. No puedo evitarlo. Según ellos, es un género menor y bastante cursi. No sé si tienen razón, pero lo cierto es que he disfrutado muchísimo, ya sea en el teatro o en el cine, viendo musicales tales como Chicago, Miss Saigón y Los Miserables. Pero si debo escoger mis musicales favoritos, definitivamente tengo que nombrar algunas de las obras compuestas por el gran maestro contemporáneo de este género: el compositor británico Andrew Lloyd Weber, el Rey Midas de Broadway en Nueva York y del West End en Londres. Suyos son grandes éxitos atemporales como Jesucristo Superstar, Cats, Sunset Boulevard y Evita. Pero hay un musical que lleva su firma que sin duda sobresale por encima de los demás, sobre todo por el enorme éxito