El pueblo de Ecuador está conmocionado. Y también el resto de América Latina. El pasado 9 de agosto recibimos con enorme tristeza la noticia de que, en Quito, un candidato a la presidencia fue vilmente asesinado a manos de varios sicarios. Las imágenes que han dado la vuelta al mundo son estremecedoras. El político izquierdista Fernando Villavicencio recibió varias balas en la cabeza mientras subía a su camioneta tras participar en un mitin político. Poco importó a los asesinos que el político de 59 años se encontrara rodeado de escoltas. Uno de los criminales fue abatido por las fuerzas de seguridad. Otros seis sospechosos, todos ellos de nacionalidad colombiana, fueron apresados al día siguiente.
Aún están por esclarecerse muchos de los detalles que rodean a este macabro asesinato, pero lo que está fuera de toda duda es la participación de poderosos carteles de la droga internacionales, cuyos tentáculos abarcan a México, Colombia y Ecuador. De hecho, Villavicencio había centrado gran parte de su campaña en la lucha contra el narcotráfico, y ya había recibido numerosas amenazas de muerte. A la espera de que surjan más indicios para resolver este crimen político, el presidente Guil
Nicolás Maduro estrecha cada vez más el cerco sobre cualquier tipo de disidencia que amenace al "pensamiento único" instalado, hace ya casi un cuarto de siglo, por el régimen chavista en Venezuela. Durante todo ese tiempo, el gobierno bolivariano ha silenciado las voces discrepantes a través del cierre de decenas de periódicos y emisoras de radio y televisión que no comulgaban con el chavismo. También ha acallado por la fuerza a incontables políticos opositores, ya sea a través del encarcelamiento, el destierro forzoso o la prohibición para ejercer cualquier cargo público. Pero todo esto no parece ser suficiente para el actual presidente venezolano. Y es que los autócratas siempre ven enemigos por todas partes. Nicolás Maduro ahora ha puesto en el punto de mira a las Organizaciones No Gubernamentales que operan en el país. Ya el líder bolivariano dio un importante primer paso cuando anunció, a principios de este año, su intención de redactar una ley para regular la financiación de las ONG, a las cuales acusa de ser agentes extranjeros al servicio del "imperialismo gringo".
Pero el dirigente chavista está impaciente y no desea esperar a que dicho nuevo reglamento entre en vigor. Es p
Ron DeSantis se está poniendo muy nervioso. El gobernador republicano de Florida y aspirante a convertirse, el año que viene, en el ganador de las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos no encuentra la manera de acortar las distancias con Donald Trump. De hecho, esa distancia parece agrandarse con cada nueva acusación judicial que se formaliza en contra del expresidente.
Y eso está desesperando bastante a DeSantis. Ya no sabe qué hacer. Lo ha intentado prácticamente todo. Como gobernador, ha realizado denodados esfuerzos por lucir como un político firme y recio ante las bases republicanas, porque entiende que esa es la imagen que aprecian los votantes conservadores. Se ha mostrado inmisericorde con la inmigración irregular, hasta el punto de provocar escasez de mano de obra en Florida. Ha establecido duras restricciones a las mujeres que deseen abortar, porque aquello es música para los oídos del electorado evangélico. Ha declarado la guerra al movimiento woke, una de las dianas preferidas de los medios de comunicación conservadores. Incluso ha apoyado algunos cambios muy polémicos en los libros de historia ("los esclavos desarrollaron habilidades para su beneficio per
Corría el año 1897 cuando, por razones que desconocemos, el periódico New York Journal publicó el obituario de Mark Twain. El célebre escritor estadounidense, que gozaba de perfecta salud en ese momento, escribió una carta al periódico en la que se leía una frase que ya se ha vuelto legendaria debido a su comicidad: "Las noticias de mi muerte han sido exageradas".
No era, evidentemente, la primera vez en la historia que se corría la voz sobre el falso fallecimiento de algún célebre personaje. Y tampoco, por supuesto, la última. También fue muy comentada y debatida la supuesta muerte de Paul McCartney a finales de los sesenta. Según muchos teóricos de la conspiración, el bajista de los Beatles habría muerto en un accidente de tráfico. Hay quienes aseguran que el resto de los integrantes de la banda incluso ofrecieron pistas sobre el deceso de McCartney, entre ellas el hecho de que fuera el único miembro del cuarteto que caminaba descalzo en la mítica portada del álbum Abbey Road. Sí, lo sé, es una teoría sumamente descabellada. Pero más alocado aún es el hecho de que numerosas personas todavía insisten hoy en día en que el Paul McCartney actual es un sustituto impostor.
Este tipo de b
Debo reconocer que estaba bastante reacio a ver la película Barbie. Tenía, como innumerables personas en todo el mundo, muchos prejuicios en contra. Sin embargo, diversos factores fueron encendiendo poco a poco mi curiosidad. En primer lugar, soy admirador de los primeros trabajos cinematográficos de su directora, Greta Gerwig. Aprecié muchísimo la sensibilidad desplegada tanto en Lady Bird como en Mujercitas. Pensé que no podía ser casualidad que la hubiesen escogido precisamente a ella para dirigir y coescribir el guión de Barbie junto a su pareja, el también muy talentoso cineasta Noah Baumbauch. Además, directores a los que admiro muchísimo, como Francis Ford Coppola, habían expresado su satisfacción por el hecho de que Barbie, al igual que Oppenheimer, se hubiesen convertido en los grandes éxitos de este verano, en lugar de alguna película sobre superhéroes o cualquier secuela-precuela de algún taquillazo del pasado a los que Hollywood ya nos tiene acostumbrados. Y, en último lugar, amigos cercanos en cuyos gustos confío ciegamente me dijeron que fuera a verla sin dudar.
Así que fui... y salí de la sala francamente encantado. Me lo pasé en grande gracias a una película fresca,