Donald Trump inicia su primera gira internacional
En medio de la gravísima crisis política desatada en su propio país a raíz de las sospechas por su complicidad con la trama rusa, Donald Trump no ha tenido más remedio que emprender su primera gira internacional. Para este primer periplo ha escogido como escala inicial la capital del reino saudí. No en vano, una de sus principales promesas durante la campaña electoral fue la de exterminar el Daesh, la organización terrorista islámica que extiende sus tentáculos principalmente a lo largo y ancho de Siria e Irak. El presidente de Estados Unidos, haciendo alarde de su infinita arrogancia y egolatría, ha prometido resolver de un plumazo todos los problemas del planeta (hasta el momento no ha resuelto el primero ni siquiera en casa). Y, en esta ocasión, necesita el apoyo de Arabia Saudí, uno de los protagonistas en el complicado juego de ajedrez que se desarrolla en la explosiva región de Oriente Medio. Aunque claro, muchos sospechan que tras bambalinas se esconden jugosos intereses privados de Donald Trump. Pero esto ya es harina de otro costal.
Los iraníes eligen de nuevo la moderación y el reformismo
A veces tengo la impresión de que el principal cometido de Donald Trump es torpedear cualquier iniciativa política emprendida por su predecesor Barack Obama. En su constante búsqueda de amor y aceptación, Trump debe pensar que quizá haciendo todo lo contrario de Obama y diferenciándose de él, la gente pueda comenzar a admirarlo y quererlo. Entre las políticas que el actual presidente ha intentado revertir, se cuentan las relaciones con Irán, el enemigo jurado de Arabia Saudí. Si Obama logró rebajar la eterna tensión con la república islámica iraní al disminuir las sanciones económicas (siempre y cuando Irán se comprometiera a renunciar al programa nuclear), entonces ahora Trump lo desbarata todo al incluir de nuevo a Irán en un supuesto “eje del mal”.
Por su parte, el pueblo iraní ha brindado de nuevo su aprobación al presidente Hasán Rouhaní, el mismo que logró, por primera vez en varias décadas, un acercamiento con Estados Unidos, durante la era Obama. El pasado 19 de mayo Rouhaní fue reelegido con el 57% de los votos. Su partido político representa el ala reformista de Irán, un sector ideológico mucho más alejado de los ayatolás extremistas que han gobernado el país con mano
Una historia ya contada
Brasil está sufriendo en estos momentos la mayor crisis de gobernabilidad de su historia reciente. Justo un año después de la destitución de Dilma Rousseff, ahora es el presidente Michel Temer quien se tambalea en su trono. Uno a uno van cayendo en desgracia los jefes de Estado salpicados por los continuos casos de corrupción.
Como recordarán, fue el propio Temer quien lideró el impeachment en contra de su predecesora en el cargo, Dilma Rousseff. Los escándalos que asociaban al Partido de los Trabajadores, liderado por Lula Da Silva, con pagos millonarios e ilegales efectuados por la empresa estatal Petrobrás, cavaron la tumba de la presidenta brasileña. Y ahora, un año después, es Michel Temer quien se enfrenta nada menos que a ocho solicitudes de impeachment. Y es que, como reza el viejo refrán, “quien a hierro mata, a hierro muere”.
En esta ocasión, las sospechas de corrupción provienen de JBS, una gigantesca empresa de productos cárnicos. Al parecer, este conglomerado pagó cuantiosos sobornos a los partidos políticos que mantienen ahora mismo a Temer en el poder. Y, lo que es aún peor, la semana pasada salió a la luz pública una grabación en la que se escucha a Temer alen
Mauricio Macri logra calmar a los gobernantes chinos
Es por todos sabido que China está comprando medio planeta, literalmente. Sus inversiones multimillonarias se expanden por los cinco continentes. A cambio de construir en innumerables países infraestructuras faraónicas (autopistas, represas, centrales nucleares, etc.), el gigante asiático demanda en compensación recursos naturales, principalmente ligados a la energía y la alimentación. Con una clase media emergente que no para de aumentar y que, digámoslo claramente, va devorando todas las materias primas del globo, los líderes chinos se ven obligados a buscar por doquier recursos con los que saciar la creciente avidez de sus ciudadanos. Y, como no podía ser de otra manera, China le ha puesto el ojo a Argentina. No en vano, y según las propias palabras del presidente Mauricio Macri, “Argentina produce alimentos para 400 millones de habitantes, y esperamos duplicar esa cifra en 5 u 8 años; estoy seguro de que con la ayuda del empresariado chino lo podremos hacer”. Los ciudadanos asiáticos pueden comenzar a sobarse la barriguita con satisfacción.
Pero claro, siempre surgen problemas. La expresidenta Cristina Kirchner, en su afán populista e izquierdista por encontrar inversores a
A la caza del “boliburgués”
Se ha abierto la veda. Ha comenzado el período de caza, tanto dentro como fuera de Venezuela. Emulando de cierta manera a los judíos “caza-nazis“ tras la Segunda Guerra Mundial, los venezolanos opositores se están dando a la tarea de perseguir a los boliburgueses por todo el planeta (la oposición venezolana denomina, de forma despectiva, con el apelativo “boliburgués” a todos aquellos simpatizantes del régimen chavista bolivariano que han logrado amasar grandes fortunas de modo claramente ilícito, muchos de los cuales también han abandonado Venezuela a causa de la terrible crisis). Ya que, por los momentos, no se ha hallado la manera de acabar con la larga pesadilla chavista, ni tan siquiera se ha logrado convencer al presidente Nicolás Maduro de la necesidad urgente de adelantar las elecciones, al menos los opositores logran drenar su resentimiento y frustración persiguiendo a los chavistas por el mundo entero y acusándolos en público. El argumento que he escuchado por parte de amigos venezolanos, a pesar de sonar algo simple, no carece de lógica: “ya que ellos me han hecho la vida imposible, ya que ellos incluso me han obligado a exiliarme de mi país, ahora al menos yo también le