Todos unidos contra el mal mayor
De todos los problemas del mundo hay uno que, en mi opinión, se impone por su gravedad. Y este puede llamarse “cambio climático”, o “calentamiento global”, o como sea, pues el fondo del problema es la relación destructiva de nuestra cultura con el medio ambiente.
Lastimosamente... para el gobierno de los Estados Unidos, el país más poderoso y proporcionalmente más contaminante de la tierra, el tema del bienestar medioambiental ya no es una prioridad. Tampoco parece una prioridad conseguir respeto o admiración, construir un mundo más justo, o más pacífico, o tener intereses que no estén mediados por el beneficio estratégico y económico. Pero, como les decía, a este punto de la historia, a mí lo que más me preocupa es la naturaleza.
Más elefantes asesinados y sin identificar
Los hechos ocurrieron el pasado viernes 19 de mayo en la Granja de la Buena Suerte, cerca del Parque Nacional Hwange, en Zimbabue. Un grupo de elefantes con sus crías caminaba tranquilamente por la pradera, como es natural, cuando comenzaron los horribles sucesos. Unos cazadores aparecieron en escena y los elefantes, temerosos por sus crías, se lanzaron al ataque. Seguidamente, los cazadores respondieron haciendo lo que saben hacer: disparar. El número de elefantes asesinados se desconoce, y los medios informativos, extrañamente, han enfocado la noticia desde la perspectiva del victimario.
Extrañamente, repito, esta noticia ha circulado bajo el título: “La dramática muerte de uno de los cazadores más famosos del mundo”. El asesino muerto era el sudafricano Theunis Bortha, tenía 51 años, cinco hijos y un largo historial como cazador, en especial de grandes mamíferos. Tenía, además, una importante compañía de excursiones de caza para clientes en su mayoría estadounidenses. Según sus amigos era un hombre ejemplar, tenía un gran sentido del humor y amaba a la naturaleza. Aquella tarde se encontraba guiando a un grupo y, según el reporte, los cazadores le dispararo
Las máscaras de la tragicomedia, la infamia y la vergüenza
Por segunda semana consecutiva, y desde hace años, el gobierno y la institucionalidad brasileña se tambalean por las continuas evidencias de corrupción. El escándalo más reciente, recordemos, involucra al presidente, Michel Temer. El pasado 17 de mayo salieron a la luz grabaciones en las que Temer sugiere que se continúe con la trama de sobornos y el entorpecimiento de la justicia y, en resumen, le dice a su interlocutor que tiene que seguir pagando.
Impulsados por la prensa, miles de brasileños han salido a las calles para pedir nuevas elecciones y la renuncia del presidente. Pero Temer, sin mostrar un poco de vergüenza, dice que todo es un complot de la oposición y que no renunciará.
El caso, ya impresionante, se suma a lo ocurrido hace menos de un año. Temer, recordemos, llegó al poder no por su carisma sino por sus habilidades de político: traicionó a Dilma Rousseff, presidente de entonces, y se unió a la campaña de desprestigio en su contra que concluyó con la destitución de Dilma. Y él, siendo el vicepresidente, asumió el poder.
La situación, entonces, da muestras de absurdo y patetismo, pues en menos de un año los brasileños enfrentan, posible
El paternalismo estadounidense y la eterna farsa contra las drogas
En las últimas semanas hemos escuchado mucho sobre los recortes presupuestarios que quiere implementar el presidente Trump. Recortes en los programas sociales, en la salud, en la educación, en las instituciones que apoyan el aborto, etcétera. Y estos recortes, algunos ya autorizados, aunque nos molesten, son llanamente parte de la agenda más radical y conservadora de los Estados Unidos, esa que quiere minimizar la intervención económica del Estado.
Por estos días, sin embargo, hemos oído sobre otros recortes presupuestarios que pueden tener otra naturaleza, quizá más compleja de entender. El pasado 24 de mayo, el gobierno de Trump propuso un recorte a la ayuda económica para Latinoamérica. Y este recorte, que afectaría a casi todos los países de la región, tendrá sus peores consecuencias en México y Centroamérica, en especial Guatemala, El Salvador y Honduras. Así, estos países tendrán recortes de hasta el 45%, lo que equivaldría a 614 millones de dólares menos. Y estas medidas afectarán, principalmente, la lucha contra la delincuencia que genera el negocio del narcotráfico. Esto es, la violencia que genera la guerra contra las drogas.
En otras palab
La ilusión del crecimiento económico general en América Latina
Tanto el miedo colectivo, como el entusiasmo, en mi opinión, parecen productos de diseño destinados para los tontos. Y tontos, y tontas, tristemente, lo somos casi todos.
Por estos días la prensa ha venido celebrando con especial entusiasmo lo que muchos llaman el “mayor crecimiento en las exportaciones de América Latina en los últimos cuatro años”: un incremento del 17%. Y esto se debe a que el precio de las materias primas ha subido. Esta noticia, en principio, es muy buena. A mayores exportaciones, mayor cantidad de dinero que entra al país y, con ello, a los diferentes sectores de la economía pública y privada.
Sin embargo, en mi opinión, el optimismo no da para mucho. Y no digo esto pensando en la poca inversión pública de carácter social, o en la infame corrupción política de nuestros países. O en la avaricia sin fondo de las corporaciones que, finalmente, son las que nos gobiernan y se llevan las ganancias.
El optimismo no da para mucho, principalmente, porque el modelo está errado y es parte de un engranaje global que no parece tener solución.
Desde la época colonial, que parece no haber terminado, las exportaciones de Latinoamérica son mate