Visitar Cuba es lo más parecido a viajar atrás en el tiempo. Sus pueblos y ciudades, y en especial su capital, parecen haberse quedado congelados en algún tiempo lejano. Al pasear por el malecón de La Habana, observando los vetustos edificios y los antiguos carros estadounidenses apodados "almendrones", se tiene la sensación de estar viviendo en el siglo pasado. Pero quien haya estado en Cuba hace algunos días, podría pensar que ha viajado incluso mucho más atrás. En concreto, a finales del siglo diecinueve, cuando en la mayoría de las poblaciones aún no había llegado la electricidad.
Y es que la isla caribeña ha vivido una de sus peores crisis energéticas. Y eso ya es decir bastante, tomando en consideración la precaria situación en la que se encuentran, desde hace décadas, las infraestructuras de todo el país. La isla al completo sufrió recientemente cuatro días de apagón eléctrico. El corte de luz a nivel nacional se inició el pasado 18 de octubre, y se prolongó hasta la mañana del día 22, momento en que poco a poco se fue restableciendo la electricidad por todo el territorio. Las imágenes de familias enteras cocinando con leña en las aceras retrotraían, sin lugar a dudas, a tiem
Ya falta menos de una semana para que se lleven a cabo las que quizá sean las elecciones más reñidas en toda la historia de Estados Unidos. Cada voto parece valer oro. Numerosas celebridades ya han voceado a los cuatro vientos cuál es el candidato por el que votarán el próximo martes, con la esperanza de que muchos estadounidenses hagan lo mismo. Y algunos multimillonarios también han entrado en esta dinámica. Por ejemplo, Bill Gates ha declarado recientemente que votará por Kamala Harris, mientras que Elon Musk lleva bastante tiempo apoyando sin fisuras a Donald Trump.
Sin embargo, entre los magnates más famosos, hay uno que, hasta ahora, había intentado mantenerse al margen de este enloquecido torbellino mediático. Se trata de Jeff Bezos, el segundo hombre más rico del planeta según varias listas, sólo por detrás de Elon Musk. El dueño de Amazon se ha visto arrastrado, muy a su pesar, al ojo del huracán. Todo se debe a la muy polémica orden que impartió recientemente a los directores del Washington Post, el prestigioso periódico que compró en agosto del 2013. Bezos ordenó tajantemente que el diario no publicara un artículo editorial en el que se pidiese a los lectores el voto para
Los espectaculares avances ligados a la Inteligencia Artificial han desatado un sinfín de debates en torno a sus posibles beneficios y perjuicios. Unos debates en los que han participado no sólo informáticos, políticos y legisladores, sino también numerosos filósofos. Y es que hay un componente claramente metafísico ligado al desarrollo de la IA. Por ejemplo, ¿son capaces estos sistemas de desarrollar algún tipo de consciencia? Y para empezar, ¿qué es exactamente la consciencia?
No es un tema baladí, ya que, según muchos pensadores, si la IA no tiene consciencia (y para ellos está claro que no la tiene ni jamás la tendrá), entonces no es capaz de crear. No al menos de la forma en que lo hace un ser humano. Uno de estos pensadores es el médico español Manuel Sans Segarra, quien también es un gran estudioso de la neurociencia y la física cuántica. Sans opina que una supercomputadora, al no poseer consciencia, jamás podrá realizar actos creativos realmente originales. Como mucho, sólo es capaz de copiar, recolectar, tomar retazos de aquí y de allá para luego desarrollar productos híbridos.
Es lo que también opina una infinidad de creadores ligados al mundo del arte y del entretenimient
Quién se lo habría podido imaginar: la cumbia está de vuelta. Y esta vez con más fuerza que antes. Este contagioso y bailable ritmo caribeño, nacido a mediados del siglo XIX en la costa colombiana, está más vivo que nunca. Sus peculiares sonoridades, surgidas de la entremezcla de las influencias africanas, indígenas y españolas, son capaces de poner a bailar hasta al más tímido. Este género folclórico ha tenido, a lo largo de las décadas, sus altos y sus bajos. Durante los ochenta, vivió uno de sus momentos de mayor gloria gracias al éxito de numerosas bandas colombianas, las cuales difundieron la alegría cumbiera por toda América Latina. Sin embargo, poco a poco fue perdiendo popularidad, debido al surgimiento de otros géneros musicales más modernos y, sobre todo, al lamentable prejuicio, compartido por muchos latinoamericanos, que asocia a la cumbia con las clases sociales más humildes.
Pero, como decíamos, la cumbia está de vuelta. Una generación de jóvenes músicos ha sabido adaptar este ritmo a los nuevos tiempos. Ha surgido, por ejemplo, el género de la "electrocumbia", con La Yegros, una talentosa cantante argentina, como una de sus principales exponentes. Ella y muchos otros
Jorge Glem es, además de un músico extraordinariamente virtuoso, un ser humano atrevido y tenaz. Este instrumentista venezolano se empeñó, desde la más tierna infancia, en aprender a tocar el cuatro. Con este nombre se define un pequeño y singular instrumento de cuerdas, similar al ukelele, que suele estar presente en la música folklórica venezolana. Sobre todo en la música tradicional que se escucha en los Llanos, una amplia región, compartida por Venezuela y Colombia, que está dominada por extensas sabanas que se pierden en el horizonte. Jorge Glem, quien nació en Cumaná, una ciudad de la costa oriental venezolana, hizo realidad, gracias al apoyo de su familia, su sueño de aprender a tocar este instrumento de cuatro cuerdas. Con el transcurrir de los años, este "cuatrista" aprendió a mezclar las hermosas melodías de los Llanos con los contagiosos ritmos afrocaribeños que se escuchan a la orilla del mar. Y es que Glem no sólo toca las cuatro cuerdas con una velocidad endiablada: también utiliza la estructura de madera para tamborilear y así crear, al mismo tiempo, ritmos bailables. Esta asombrosa sincronía de melodías y ritmos es algo que ha hechizado a miles de personas, tanto de