Pero vamos a empezar, si les parece, con un par de reflexiones sobre la última Asamblea General de la ONU…
El pasado viernes, 27 de septiembre, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, subió a la tribuna de la ONU para pronunciar su discurso anual ante la Asamblea General. En las horas previas, Estados Unidos y Francia habían pedido una tregua de 21 días entre Israel y Hezbollah para evitar el estallido de una guerra total en el Líbano. Todo el mundo esperaba que Netanyahu diera indicios de estar dispuesto a negociar un alto el fuego, pero nada más lejos de la realidad. El primer ministro israelí se dirigió al auditorio desafiante, prometiendo continuar la lucha sin cuartel contra Hezbollah en el Líbano y contra Hamás en Gaza. Una vez concluido el discurso, la aviación israelí bombardeó la sede de la milicia chií en Beirut. Al día siguiente, se confirmó que en el ataque había muerto el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah.
La alocución de Netanyahu ante la Asamblea General de la ONU ha puesto en evidencia la actual fragilidad de esta organización, que el año que viene cumplirá 80 años. Las Naciones Unidas se crearon al término de la Segunda Guerra Mundial para garantizar la paz y seguridad internacionales y para fomentar el multilateralismo. El parlamento de la humanidad, en pal
Javier Milei no sólo quiere dinamitar el estado argentino “desde dentro” -como dijo en más de una ocasión-, sino que aspira también a desmontar el andamiaje de la comunidad internacional. La semana pasada, en su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU, el presidente argentino denunció el multilateralismo y criticó a todos aquellos países que quieren resolver sus problemas de forma colaborativa. O, para citar sus palabras, atentando “contra la soberanía de los Estado-nación y violentando el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de las personas”. El presidente argentino no dedicó ni un segundo a hablar del cambio climático y por eso no sorprendió que Argentina se negara a suscribir el Pacto para el Futuro, firmado por 143 países.
Milei llegó a la Casa Rosada hace nueve meses siendo ya una caricatura de sí mismo y no ha necesitado ni un año para convertirse en un bufón para buena parte de la comunidad internacional. Su sectarismo y su visceral aversión a los políticos de izquierda le han valido choques diplomáticos con los mandatarios de Brasil, España, Chile, Colombia y México, países que históricamente han sido socios y aliados. En Europa, sus únicos amigos son lo
El pasado 1 de octubre, Claudia Sheinbaum asumió oficialmente el cargo como nueva presidenta de México. En la ceremonia de investidura hubo un gran ausente: el rey de España, Felipe VI. El monarca español no fue invitado por haberse negado a condenar públicamente los crímenes cometidos durante la conquista española de México. España reaccionó anunciando que ningún representante de su gobierno estaría en la toma de posesión. La crisis diplomática causó sorpresa y asombro, pues España es un país aliado y amigo de México, y también su segundo socio comercial, sólo por detrás de Estados Unidos.
Cierta tensión entre México y España empezó a gestarse en 2021, cuando se cumplían 500 años de la culminación de la conquista española de las tierras del actual México. El 13 de agosto de 1521, las tropas comandadas por Hernán Cortés tomaron Tenochtitlán, capital del imperio mexica y cuna de la última gran civilización mesoamericana. Sobre las ruinas de la antigua ciudad se edificó la actual Ciudad de México, una de las megalópolis más populosas del mundo.
Aprovechando la conmemoración del quinto centenario de la caída de Tenochtitlán, el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador
El pasado jueves, Venezuela suspendió indefinidamente las operaciones aéreas comerciales con Chile. El gobierno de Caracas comunicó la decisión sin explicar el motivo. A nadie le escapa, sin embargo, que la verdadera razón de la cancelación de los vuelos fueron las críticas que el presidente de Chile, Gabriel Boric, había expresado el día anterior contra el chavismo en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Boric calificó de “dictadura” al Gobierno venezolano y lo acusó de querer “robarse” los comicios del 28 de julio, en los que Nicolás Maduro fue proclamado ganador por el Consejo Nacional Electoral. Los reales resultados de las presidenciales son desconocidos por la mayor parte de la comunidad internacional, que ha denunciado el fraude electoral y se ha negado a reconocer a Maduro como presidente legítimo de Venezuela.
La suspensión de los vuelos afectará especialmente a los cerca de 800.000 venezolanos que han emigrado a Chile huyendo de las penurias económicas y la persecución política del chavismo. Son solo una parte de los 7 millones de venezolanos que, en los últimos años, se han visto forzados a dejar su país.
La decisión del régimen de Maduro de suspender
El Reino Unido fue la cuna de la Revolución Industrial. La Inglaterra victoriana aprovechó sus minas de carbón para alimentar la máquina de vapor y los altos hornos de la siderurgia. En la ribera del Támesis empezaron a eclosionar centrales eléctricas, algunas icónicas como la de Bankside, actual sede de la Tate Modern de Londres, o la de Battersea, convertida recientemente en un centro de ocio. Las novelas de Charles Dickens y los poemas de Thomas Hardy retratan con crudeza el éxodo rural, la miseria de los cinturones industriales de las ciudades y las consecuencias funestas de la polución. Los británicos cambiaron la madera por el carbón para calentar sus casas. Las grandes ciudades pasaban los inviernos sumidas bajo una espesa niebla de humo negro. Los libros de historia subrayan el punto de inflexión que supuso la llamada Gran Niebla de Londres, que en 1952 dejó 4.000 muertos y más de 150.000 hospitalizados. Una tragedia que hizo a las autoridades tomar conciencia de los peligros que la contaminación atmosférica representaba para la salud.
Más de 250 años después del inicio de la Revolución Industrial, el Reino Unido ha dejado el carbón de forma definitiva, convirtiéndose en el