El tema del racismo en América Latina es, como en cualquier lugar del planeta, un tema doloroso y complejo. Tanto es así que se ha convertido prácticamente en un tema tabú. Yo misma he presenciado y oído en innumerables ocasiones, en diversos países de Latinoamérica, situaciones, comentarios u opiniones que podrían ser catalogados de inmediato como claramente racistas. Y, sin embargo, también he escuchado infinidad de veces que, más que racista, el latinoamericano (o más concretamente el mexicano, el argentino, el brasileño, el venezolano, etc...) peca de "clasismo". En otras palabras, la discriminación se basaría, en teoría, más en la clase social que en el color de la piel. Y como gran parte de los afrodescendientes se sitúan, por lo general, entre los estratos socioeconómicos más bajos, entonces supuestamente sufrirían la discriminación proveniente de las clases más pudientes, conformadas por lo común por personas con un tono de piel más claro. Este razonamiento confunde causas y efectos, y termina siendo un intento de disimular el evidente racismo de una importante parte de la población. Aunque también habría que preguntarse: ¿existe acaso algún país del planeta que no sea, en
No hay duda de que las designaciones para ocupar importantes cargos en el próximo gobierno estadounidense, hechas públicas por Donald Trump en las últimas semanas, han generado un gran estupor colectivo.Y uno de los elementos que más sorpresa han causado es la gran cantidad de personas extremadamente adineradas que han sido escogidas. Hay un concepto específico, que nos ha llegado desde la antigua Grecia, que sirve a la perfección para designar a ese futuro gabinete gubernamental: "plutocracia". En otras palabras, un gobierno constituido por ricos. Y no estamos hablando simplemente de millonarios o incluso multimillonarios. Esos términos, en comparación con los actuales compinches de Donald Trump, ya han quedado algo desfasados. No, nos referimos a "milmillonarios", es decir, personas que cuentan con al menos mil millones de dólares en sus cuentas. De hecho, ya se está rumoreando que la próxima Administración Trump establecerá un récord histórico que será muy difícil de batir en el futuro: el del gabinete con más milmillonarios en toda la historia de Estados Unidos.
Debemos enumerar algunos de los principales plutócratas que formarán parte del nuevo gobierno: Elon Musk (nada menos q
Como ya todos sabemos, la principal promesa de Donald Trump durante la pasada campaña presidencial (al igual que ocurrió en las campañas del 2016 y el 2020) fue la de llevar a cabo la deportación masiva de millones de inmigrantes indocumentados, en su gran mayoría latinoamericanos. No cabe duda de que aquella reiterada promesa llevó a muchísimos estadounidenses a depositar su voto a favor del candidato republicano. Causa bastante desazón e inquietud pensar que la mayor prioridad, avalada por una mayoría de ciudadanos, del presidente del país más próspero y poderoso del planeta es expulsar a millones de personas que no poseen un documento legal. Muchos otros líderes, sobre todo en Europa, ya han tomado nota acerca del enorme éxito que brindan estas promesas basadas en el miedo, el odio y la división.
Y quienes también han tomado nota son, por supuesto, los incontables migrantes, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, que esperan hacer realidad "el sueño americano". Apenas se confirmó la victoria de Donald Trump en las pasadas elecciones, se incrementaron las grandes caravanas de viajeros que tienen la esperanza de acceder a Estados Unidos antes del 6 de enero. A pesar de que todo
Este 2024 quedará grabado en la memoria de muchas personas como uno de los años más convulsos de la historia reciente de la humanidad. Sería demasiado largo y engorroso hacer una enumeración de todos los eventos, acontecimientos, desastres y conflictos que han marcado los últimos doce meses. Pensábamos que el terremoto político ocasionado por la reciente victoria de Donald Trump sería el gran colofón de este agitadísimo año, pero 2024 ha sido capaz de brindarnos una última y espectacular sorpresa: la inesperada caída del sanguinario régimen de Bashar al-Ásad en Siria.
La ofensiva de una amalgama de facciones militares rebeldes que, en unos pocos días, conquistaron gran parte del territorio sirio, obligó al dictador, el pasado 8 de diciembre, a huir de Damasco en un avión privado y refugiarse en Moscú. Aquel brutal y despiadado régimen se derrumbó de pronto como un frágil castillo de naipes. Se ponía fin, de esta manera, a cincuenta años de autocracia.
A quienes este magno suceso tomó por sorpresa fue, por supuesto, a todos esos millones de sirios que, desde 2011, se han visto forzados a abandonar sus casas a raíz de la guerra civil que iba destrozando su país. La noche del 8 de dici