Un premio Nobel de la Paz contra la amenaza nuclear
El planeta cuenta en estos momentos con casi 15.000 bombas atómicas. Si a alguien esta cifra le parece excesiva, piense que en 1985, en los últimos coletazos de la Guerra Fría, el número sobrepasaba las 70.000 cabezas nucleares. Hoy en día, después de una considerable reducción por ambas partes tras el desmoronamiento del bloque soviético, Rusia cuenta con 7.000 bombas, mientras que Estados Unidos posee 6.800. Las aproximadamente 1.000 ojivas restantes se reparten entre las otras siete naciones que también cuentan con la mortífera arma: China, Reino Unido, Francia, Israel, Pakistán, India y Corea del Norte. Sin lugar a dudas, seguimos viviendo sobre un polvorín. Y supongo que alguien se preguntará, al igual que yo: ¿qué sentido tienen tantas miles de bombas atómicas, si con cincuenta o cien que estallasen ya podríamos acabar con toda la civilización en el planeta? Según un estudio recientemente publicado, una única ojiva lanzada por Corea del Norte sobre Tokio podría acabar en un santiamén con dos millones de almas. ¿Le servirá de mucho a Rusia tener 200 bombas más que Estados Unidos en caso de que se inicie una guerra nuclear? ¿Llegaría a tener tiempo de utilizarlas?
Muerte de un revolucionario, nacimiento de un ídolo
Es una de las imágenes más icónicas del planeta. Todo el mundo lo identifica con apenas echar un rápido vistazo. Ha pasado de ser un emblema revolucionario a formar parte incluso del mundo de la moda. Estoy hablando, cómo no, del rostro del Che Guevara. Resulta prácticamente imposible ir a un campus universitario, o a una marcha en protesta contra cualquier gobierno, y no encontrarse a multitud de personas portando su inconfundible imagen en el pecho. Vestir una camisa con el rostro del Che estampado es como presentar un carnet de identificación que diga: “soy justo, soy insumiso, soy bueno”. Rebeldía low cost. Y sin embargo, apenas uno se toma la molestia de indagar un poco, se descubre de inmediato el abrumador desconocimiento que la gente tiene acerca del personaje real. Una vez pregunté a un chico que exhibía la bendita imagen en su pecho si conocía la nacionalidad de Guevara. ¿No era cubano?, me respondió. Cuál sería su sorpresa cuando le contesté: ¿y por qué crees que lo llamaban “Che”? A partir de ese punto, ya era inútil realizar otras preguntas más a fondo, tales como: ¿sabías acaso que ordenó personalmente fusilar a cientos de enemigos encarcelados? ¿Sabes cuál era su act
La oposición venezolana se la juega el próximo domingo
Hay algunos juegos perversos en los que los jugadores, sea cual sea la jugada que escojan, están obligados a perder. Esto sucede muy a menudo en el ruedo político. Lo estamos viendo ahora mismo en el conflicto de Cataluña, donde cada decisión tomada por los participantes trae consecuencias nefastas para todas las partes en juego. Se trata, como suele decirse, de optar por el mal menor o, en otras palabras, de escoger entre lo malo y lo peor.
También lo hemos estado observando durante las últimas semanas en Venezuela. El próximo domingo 15 de octubre se celebrarán, finalmente, las elecciones regionales, unos comicios que llegan con más de un año de retraso a causa de la persistente negativa de Nicolás Maduro. El presidente venezolano, tras disolver con una simple orden la Asamblea Nacional de amplia mayoría opositora, y teniendo que encarar la peor crisis de desabastecimiento, inseguridad e inflación en la historia reciente de Venezuela, no ha tenido más remedio que permitir la convocatoria de elecciones de gobernadores en los estados del país. Después de todas las tropelías que ha hecho a su antojo, tenía que brindar algún gesto en favor de una oposición que, según las últimas encue
El presidente de Ecuador obstaculiza el retorno de su antecesor
Podría ser el argumento de una tragedia de Shakespeare. O, siendo un poco más modernos, un sorprendente giro en un episodio de Juego de Tronos. O, poniéndonos en modo psicoanalítico, la representación de la pulsión edípica para asesinar al padre. Podría ser todo eso y más. Lo cierto es que lo que está sucediendo en Ecuador desde que Lenín Moreno, el delfín del expresidente Rafael Correa, asumiera la presidencia del país en abril de este año, tiene todos los ingredientes para convertirse en un escabroso drama isabelino sobre la lucha por el poder.
Repasemos brevemente la historia: Rafael Correa dirigió el destino de Ecuador durante la década del 2007 al 2017. Durante ese período, el país experimentó un notable desarrollo económico. En parte por el aumento global de las materias primas, en parte por los acuerdos muy beneficiosos que logró establecer con uno de sus grandes aliados en la región, el finado Hugo Chávez. Para sorpresa de muchos, al cabo de estos diez años, Correa decidió, en plena cresta de la ola, no forzar la máquina al intentar una nueva reelección. Según sus propias palabras, deseaba retirarse un tiempo y dedicarse a su familia. Dejaba, eso sí, abierta la puerta para s
Misteriosos ataques acústicos en suelo cubano
A veces tengo la impresión de que el mundo está dirigido por niños grandes. Y no por cualquier clase de niños, sino por aquellos clásicos matones de patio de colegio que siempre les hacían la vida imposible a los demás. De hecho, es natural que sea precisamente esta clase de individuos la que, a lo largo de su vida y por fuerza de carácter, alcance cierto tipo de notoriedad y liderazgo, ya sea como directivo de Wall Street o presidente de los Estados Unidos. No tengo la menor duda de que las cosas serían muy distintas si el destino del planeta estuviera dirigido únicamente por mujeres. Quién sabe, quizá aún no habríamos llegado a la Luna, o quizá sí, quién puede saberlo, y al fin y al cabo qué importancia real pudo tener aquel evento… pero de lo que sí estoy completamente seguro es de que viviríamos en un planeta mucho más agradable, más apacible, menos competitivo y violento. Un mundo con menos luchas infantiles de ego.
Al menos todo estaría bien si se quedara en eso, en simples conflictos irresolutos de vanidades masculinas contrapuestas. El problema es que tanta hostilidad pueril, muchas veces, puede llevar a la humanidad entera al borde del abismo, con lo cual es aplicable aquel