Un helicóptero recrudece la crisis venezolana
5 July 2017
Tengo varios amigos venezolanos que me dicen, en voz baja y en tono humorístico, que la principal causa de todo lo que está ocurriendo en Venezuela es la obsesión del país con las telenovelas, mejor conocidas como “culebrones”. Sólo eso puede explicar que cada nuevo acontecimiento diario supere en inverosimilitud al anterior, y además que aquello genere una intriga y una expectativa que llevan a todos los venezolanos a desear conocer el desenlace, o al menos la continuación del emocionante episodio. Por desgracia, ya son dieciocho los años, los mismos que lleva el chavismo en el poder, durante los cuales muchos venezolanos han esperado con paciencia un desenlace final que jamás llega. El último episodio parece haber superado a todos los anteriores. El pasado 28 de junio un helicóptero de la policía sobrevoló la ciudad de Caracas y atacó la sede del Tribunal Supremo de Justicia. Todo sucedió como en una buena película de acción de Hollywood. El aparato realizó varios disparos y lanzó cuatro granadas, ninguna de las cuales, por fortuna, causó heridos.
Durante varias horas reinó la confusión en todo el país. Nadie entendía muy bien qué había ocurrido. Poco a poco fueron surgi