El problema de la movilidad urbana
23 August 2017
A mí, la verdad, no me gustan los metros subterráneos de ninguna de las ciudades que conozco. Me molestan esos desplazamientos bajo tierra, los olores a encierro y a sudor, la oscuridad detrás de los cristales. Además, pienso que las caras de la gente, entre disgustadas y alienadas, nos representan muy bien como sociedad: una sobrepoblación de individualistas. Sin embargo, es claro para mí que toda ciudad debe dar prioridad a la movilidad colectiva, antes que al carro particular. En este sentido, no cabe duda de que el metro es un sistema de transporte excelente.Así, hay un metro que sobrepasa todas las características anteriores y es, sin lugar a dudas, el metro de Nueva York. Su primer tramo externo, recordemos, se construyó en 1868, y su primera línea subterránea en 1904. El sistema cuenta con 472 estaciones, funciona las 24 horas del día y cada año moviliza a 2,700 millones de pasajeros. Sin embargo, basta con usarlo varias veces para entender sus otras caras: es increíblemente ruidoso y sucio; las estaciones están llenas de ratas; en el verano es un infierno maloliente; en el invierno es un congelador. Pero tal vez lo peor, como les decía antes, sean las caras de la gente,