La terquedad de los malvados
22 November 2017
Siempre he pensado que la principal fuente de maldad en el mundo es la estupidez humana. Bueno, tampoco es una idea demasiado original. Ya Sócrates aseguró, hace casi dos milenios y medio, que bastaba el conocimiento justo para obrar correctamente. Aunque no sé si estoy demasiado de acuerdo con él. Creo que se puede obrar de forma estúpida siendo una persona con amplios conocimientos. Y también es válido lo contrario: se puede actuar correctamente siendo un completo ignorante. Yo diría que es factible ser una persona muy estúpida, y por tanto hacer el mal, independientemente del grado de sabiduría que la persona en cuestión posea. Porque lo que mejor define a una persona estúpida es la “Tercera Ley Fundamental de la Estupidez” elaborada por el historiador italiano Carlo Cipolla, que reza más o menos así: “Una persona estúpida es aquella que no sólo causa perjuicio a los demás, sino también a sí misma”.Creo que el caso de Robert Mugabe es un claro ejemplo de todo lo que estoy diciendo. Pocos gobernantes han sido más estúpidos y malvados que este hombre que, a sus 93 años y luego de haber dirigido Zimbabue con mano de hierro durante casi cuatro décadas, aún se aferra con uñas y dient