México: cuando el poder y el crimen son dos caras de una misma moneda
26 April 2017
La historia es nueva, pero se ha repetido tanto que ya hasta cansa contarla. Un político gana sus elecciones, y apenas se sienta en su oficina, comienza a usar el dinero del pueblo como si fuera propio. Yates. Mansiones. Carros lujosos. De la noche a la mañana, él, que antes no tenía nada, empieza a darse la buena vida. Historias así son, lamentablemente, cada vez más comunes en todos los países de América Latina. ¡Convertir a algo tan importante como la política en un vulgar botín de ladrones! A mí eso, particularmente, me enferma.Pero ver a funcionarios públicos colaborando con el crimen organizado es harina de otro costal. Esto fue lo que ocurrió con Javier Duarte, ex gobernador del estado mexicano de Jalisco, que fue finalmente detenido luego de una persecución implacable de 6 meses. Tras su pista estaba la policía mexicana y la mismísima Interpol, que lo buscó por distintos países y continentes hasta que lo encontró el pasado domingo 16 de abril, escondido en un hotel en Guatemala. ¿Por qué era solicitado Duarte? La lista es larga: corrupción, malversación de fondos y complicidad con el crimen organizado, entre otras cosas.
Duarte deja tras de sí un estado devastado, en el cual