Una brecha cada vez más amplia entre dos países... y un hombre cada vez más solo
21 March 2018
Finalmente ha ocurrido: Estados Unidos se ha puesto firme ante Rusia. Nunca es tarde para enmendar los errores. Aunque, claro está, su presidente, Donald Trump, ha querido pasar sobre el espinoso asunto de la forma más discreta y silenciosa posible, casi como si caminara sobre cáscaras de huevo.A raíz de la elevación de la tensión entre Rusia y Gran Bretaña a cuenta del atentado en contra de un ciudadano ruso en suelo inglés, los principales líderes occidentales han querido mostrar su apoyo a la primera ministra británica, Theresa May. Y Donald Trump no ha tenido más remedio que unirse a las críticas. De haber proseguido con su silencio, se habrían intensificado las sospechas de su connivencia con Vladimir Putin, una oscura alianza cuyo resultado más visible fue el papel jugado por el Kremlin durante la campaña presidencial estadounidense.
Donald Trump dio su apoyo por teléfono a Theresa May la semana pasada y exigió una respuesta inmediata por parte de Moscú, en una declaración elaborada conjuntamente con los líderes de Francia, Alemania y Reino Unido… y hasta ahí llegó. Eso fue todo. Esta tibia respuesta contrasta enormemente con las arremetidas que Trump suele hacer, preferiblem