Se ha marchado el último titán
30 May 2018
El pasado 22 de mayo falleció en un hospital de Nueva York, a los 85 años de edad y a causa de una insuficiencia cardíaca, el escritor estadounidense Philip Roth. Según un amplio acuerdo en el mundo literario, Roth es considerado, junto a Saul Bellow y William Faulkner, uno de los más grandes escritores estadounidenses del siglo XX. Sin embargo, por razones un tanto misteriosas en las que cabe sospechar ciertas motivaciones políticas (Roth era judío-norteamericano, algo en ocasiones imperdonable para ciertos sectores culturales de la izquierda europea), la Academia Sueca de Literatura menospreció a Roth durante décadas, negándole el Premio Nobel. Por su parte, Philip Roth jamás ocultó su desprecio hacia la Academia Sueca. En cierta ocasión incluso declaró, haciendo alarde de la altanería y la socarronería que caracterizó a gran parte de su obra, que los académicos suecos "podían meterse su premio donde mejor les cupiera". Me gustaría pensar que, en sus últimos días, se deleitó, con cierto regusto vengativo, de los escándalos sexuales que han ensuciado recientemente la reputación de la prestigiosa institución sueca. En cualquier caso, a Philip Roth no le costaba demasiado hacer enem