El presidente de Colombia trata de revertir su caída de popularidad con un programa de televisión
28 November 2018
A sólo 100 días de la inauguración de su gobierno, la popularidad del presidente de Colombia Iván Duque cae en picada. Según una encuesta publicada el pasado 18 de noviembre por el diario El País, un 65% de la población desaprueba su gestión. Las protestas en Bogotá, según la misma crónica, aumentaron un 59% en comparación con el mismo trimestre de 2017.Para defender su gestión, el heredero político del ex presidente conservador Álvaro Uribe el pasado 17 de noviembre protagonizó un programa de la televisión pública colombiana, junto a su equipo de gobierno. Hablándole directamente a la cámara y dirigiéndose a sus compatriotas, Duque trató de instalar la idea de que gran parte de sus problemas —especialmente el desequilibrio de las cuentas públicas— se habían originado durante el gobierno de su predecesor, Juan Manuel Santos.
Esta noticia nos ofrece varios motivos de indignación. Uno de ellos es el uso de la televisión pública para hacer un programa de propaganda, un monólogo sin periodistas independientes ni careos con políticos de la oposición. Pero éste no es el único problema que veo en el comportamiento del presidente Duque. También me molesta su intento de culpar al gobierno an