21 November 2018
Al Reino Saudí se le está haciendo cada vez más difícil encubrir las pistas incriminatorias que relacionan el asesinato del periodista Jamal Khashoggi con el príncipe heredero, Mohamed Bin Salmán. Tras las pruebas acusatorias presentadas por los servicios de espionaje turcos, el gobierno de Riad no tuvo más remedio que reconocer el crimen, hecho ocurrido el pasado 2 de octubre en el interior del consulado saudí en Estambul. Todos los esfuerzos han estado encaminados desde entonces a intentar limpiar el nombre del príncipe heredero. Un cometido bastante difícil de llevar a cabo, sobre todo después de que las autoridades turcas filtraran parte de los audios del crimen. Según una información vertida por el New York Times el pasado 12 de noviembre, en uno de los audios se puede escuchar a un sicario afirmando por teléfono: "Díselo a tu jefe. El trabajo está hecho". Al otro lado de la línea habría estado un estrecho colaborador de Mohamed Bin Salmán. Y para complicarle aún más las cosas al Reino Saudí, otro legendario periódico, esta vez el Washington Post, lanzó un bombazo informativo el pasado 17 de noviembre, a través de un avance exclusivo: la CIA ha concluido que el príncipe herede