Los mensajes del mar
9 January 2019
Siempre he sentido admiración por los grandes mamíferos, y en especial, por las ballenas. ¿Cómo no reverenciar a un animal que se desplaza por todo el planeta? ¿Un mamífero marino que canta y envía mensajes complejos? ¿Cómo no admirar a unos gigantes que se alimentan sólo de plancton? ¿Y cómo no lamentar sus encallamientos? ¿O saber que sus estómagos pueden estar llenos de microplásticos?El pasado 3 de enero el periódico The Guardian publicó un reportaje sobre este tema, centrado en Nueva Zelanda. Este país, curiosamente, presenta el mayor número de encallamientos de cetáceos en el mundo. Desde 1840, se han reportado 5,000 incidentes, con un promedio de 300 animales encallados por año. Pero, en los últimos años, el fenómeno se ha vuelto cada vez más frecuente.
El pasado noviembre, por ejemplo, fue un mes especialmente triste. Según datos de la organización medioambiental Project Jonah, encallaron y murieron 140 ballenas piloto en la Isla Stewart, 10 ballenas pigmeas en la playa Ninety Mile y 51 ballenas en las Islas Chatham. A este panorama desolador se sumaron numerosos casos aislados en otras playas del país.
Las razones concretas del porqué ocurre esto se desconocen. Según el Depa