Objetivo: matar a Lula
Los ingredientes de esta trama son dignos del mejor de los thrillers de Hollywood. Una operación con nombre en clave –‘Puñal verde y amarillo’, en referencia a los colores de la bandera brasileña–; pseudónimos para las víctimas –‘Jeca’ para Lula; ‘Joca’, para su vicepresidente, Geraldo Alckmin– y pagos en efectivo a sicarios ocultando el dinero en bolsas con botellas de vino.
Los métodos barajados para matar a Lula fueron variados. Desde el uso de veneno aprovechando alguna de sus visitas al hospital hasta emplear armamento militar pesado, como lanzagranadas. Los detalles de la conspiración se conocieron en noviembre de 2024, cuando, junto a Fernandes, fueron detenidos un policía y tres militar