“Quemar las naves” quiere decir intentar hacer algo de manera desesperada, renunciando a la posibilidad de dar marcha atrás a medio camino. Si conseguimos nuestro objetivo será algo definitivo, y si fracasamos también lo será. Así, “quemar las naves” siempre implica un acto heroico. Muchos creen que, al no tener otra alternativa, uno se llena de pronto de confianza y puede lograr cosas impensadas.
La frase tiene su origen en acontecimientos históricos. La historia cuenta que, en 1519, cuando Hernán Cortés desembarcó en territorio mexicano, quemó los barcos en los que llegó junto a sus hombres. Cortés hizo esto para impedir que su tripulación se viese tentada de desertar y volver en las naves a España. Se cree que este acontecimiento fue poetizado, y que, en realidad, Cortés solo embarrancó los navíos. Quien sí podría haber quemado las naves de sus hombres fue Alejandro Magno. En el siglo III antes de Cristo, el rey de Macedonia utilizó esta estrategia militar al llegar a la costa de Fenicia. Sus enemigos le triplicaban en número y entendió que era la única forma de que sus tropas juntasen valor y consiguiesen la heroica victoria.
“Quemar las barcas” es jugarse a “todo o nada”, a “matar o morir”. En inglés se puede decir “Burn one's boats”, o “Burn one's bridges”, ya que al destruir un puente una vez cruzado, no hay vuelta atrás. También se suele hablar del “point of no return”, el punto tras el cual a uno no le queda otra opción más que seguir adelante con sus acciones.
The motivational speaker told the audience that, if they wanted to become successful businessmen, they had to burn their boats. Without an alternative, they would leave all their fears behind.
There's no turning back, Mariana. I crossed the point of no return. I signed the lease and deposited the advanced payment. We move in 15 days!
Eduardo always knew his dream was to live in Barcelona, but he didn't have the courage to leave his job and move far away from his friends. Finally, he decided to burn the bridges and buy a one-way air ticket. Not only was he bound to leave, he was also forcing himself to succeed in his new home.
La frase tiene su origen en acontecimientos históricos. La historia cuenta que, en 1519, cuando Hernán Cortés desembarcó en territorio mexicano, quemó los barcos en los que llegó junto a sus hombres. Cortés hizo esto para impedir que su tripulación se viese tentada de desertar y volver en las naves a España. Se cree que este acontecimiento fue poetizado, y que, en realidad, Cortés solo embarrancó los navíos. Quien sí podría haber quemado las naves de sus hombres fue Alejandro Magno. En el siglo III antes de Cristo, el rey de Macedonia utilizó esta estrategia militar al llegar a la costa de Fenicia. Sus enemigos le triplicaban en número y entendió que era la única forma de que sus tropas juntasen valor y consiguiesen la heroica victoria.
“Quemar las barcas” es jugarse a “todo o nada”, a “matar o morir”. En inglés se puede decir “Burn one's boats”, o “Burn one's bridges”, ya que al destruir un puente una vez cruzado, no hay vuelta atrás. También se suele hablar del “point of no return”, el punto tras el cual a uno no le queda otra opción más que seguir adelante con sus acciones.
Ejemplo 1:
El orador motivacional le dijo a la audiencia que, si querían convertirse en empresarios exitosos, debían quemar las naves. Al no tener otra opción, dejarían atrás todos sus miedos.The motivational speaker told the audience that, if they wanted to become successful businessmen, they had to burn their boats. Without an alternative, they would leave all their fears behind.
Ejemplo 2:
No hay vuelta atrás, Mariana. Ya quemé las naves. Firmé el contrato de arrendamiento y deposité el dinero de la seña. ¡Nos mudamos en quince días!There's no turning back, Mariana. I crossed the point of no return. I signed the lease and deposited the advanced payment. We move in 15 days!
Ejemplo 3:
Eduardo siempre supo que su sueño era vivir en Barcelona, pero no se animaba a dejar su trabajo y alejarse de sus amigos. Finalmente, decidió quemar las naves y sacar un pasaje aéreo sin retorno. No solo estaba obligado a irse, también se estaba forzando a triunfar en su nuevo hogar.Eduardo always knew his dream was to live in Barcelona, but he didn't have the courage to leave his job and move far away from his friends. Finally, he decided to burn the bridges and buy a one-way air ticket. Not only was he bound to leave, he was also forcing himself to succeed in his new home.