| Jesús: | Recién pensaba en el mercado de La Merced. ¿Por qué será, María? ¿Será que estoy hambriento? Pensaba en lo ricos que están los tacos que se consiguen allí. Además de la deliciosa comida, para mí este mercado funciona como un resumen de la Ciudad de México. Es caótico y abrumador, pero también es fascinante. Para quienes visitan la capital mexicana es una parada obligatoria, creo yo. A pocos pasos del centro histórico tienes uno de los centros de abastecimiento más grandes del continente. Y de los más antiguos, también, ya que allí ya se comerciaba desde principios del período de la Colonia. Y hoy sigue en pie, con sus más de seis mil puestos. Un lugar que está abierto a todos, locales y turistas, clientes y curiosos. Un espacio donde puedes comprar chiles de todo tipo y remedios a base de hierbas, o comer algunos de los platos y antojitos más ricos de la ciudad. |
| María: | Es increíble, sin duda. Pero hay que decir que es un poco peligroso, también, Jesús. |
| Jesús: | No, María, yo creo que es seguro. |
| María: | ¿Estás seguro? |
| Jesús: | Bueno, es cierto que la zona que lo rodea está un poco vieja y descuidada y es un tanto insegura. Pero dentro del mercado no pasa nada. Se recomienda siempre llegar en metro, que tiene una entrada directa. |