| Jesús: | No entiendo cómo hay gente que se aburre con la geografía. Me acuerdo que en la escuela muchos alumnos se quejaban de las lecciones, pero era una de mis materias favoritas. Aún hoy me entretengo viendo videos sobre lugares con curiosidades geológicas. Uno de ellos es la Península de Yucatán, hogar de la civilización maya y hoy famosa por sus resorts como Cancún y Playa del Carmen. Pero, si te alejas de la costa, la península es una inmensa y uniforme extensión de selva tropical. Una alfombra verde, plana, sin montañas ni cañones. Y sin ríos. Pero, ¿cómo vivieron los mayas por mil años sin ríos? ¿Cómo se abastecían de agua? Ahí está lo fascinante de Yucatán. Las apariencias engañan, porque el agua se esconde bajo la tierra. La península es básicamente una gran plataforma de piedra caliza. Cuando llueve, el agua no corre hacia el mar, sino que se cuela por el suelo poroso, formando cuevas subterráneas. A veces, los techos se derrumban y aparecen esos estanques que conocemos como cenotes, la única fuente de agua en la zona. Lógicamente, los mayas se asentaron alrededor de estos estanques por su utilidad, asignándoles también un valor espiritual. |