Propiedad Incierta
El funeral de la prima Hortensia
Mi madre fue a abrir rápidamente.
Y sí, era su hermana menor, una mujer de más de 80 años que anda despacio pues sus piernas ya no la sostienen como antes. Siempre dos pasos detrás de ella, aún atravesando la puerta del jardín de casa, su hermano menor la acompañaba.
—¿Qué pasa? —preguntó mi madre sorprendida al ver a sus hermanos. —¿Qué hacéis aquí?
—¡Se ha muerto la prima Hortensia!—exclamó mi tía.
—¿La prima Hortensia? ¡Pero si hace dos semanas, cuando fuimos al entierro del primo Juan, la prima Hortensia estaba perfectamente! —respondió mi madre desconcertada.
—Pues será enterrada este lunes, —respondió con resignación mi tía.
—Dios mío, dentro de dos días —murmuró mi madre.
Aquel lunes, los tres hermanos fueron al entierro de su prima Hortensia. Era la segunda vez que acudían en menos de un mes a ese mismo cementerio. Precisamente allí, dos semanas atrás, la prima Hortensia le había dicho a mi madre que quería ir a visitar la tumba de su suegr