Se acerca el fin del cambio horario en Europa
En estos tiempos de opiniones polarizadas, los europeos hemos logrado ponernos de acuerdo en algo: el cambio de hora debe desaparecer. En julio, casi cinco millones de ciudadanos europeos fueron encuestados en relación a este tema. Un 80% votó a favor de eliminar el cambio de hora, y el pasado 31 de agosto la Comisión Europea anunció que propondrá formalmente abandonar esta práctica.
¿Son los hoteles sin niños la solución?
Tengo un amigo al que le encanta el ciclismo. Algunos domingos, en lugar de dormir hasta tarde, se levanta a las cinco y media de la mañana. A las seis ya está subido en la bici, camino de su puerto de montaña favorito. Y a eso de las nueve, cuando los turistas empiezan a dejarse ver por la carretera, él ya está de vuelta, tomándose el café.
En parte lo hace para evitar el calor, pero también por la tranquilidad. A esas horas no hay tráfico, ni nadie a la vista. Solo escucha el sonido del viento en los árboles, y el latido de su corazón. Hoy en día, experimentar una tranquilidad así se ha vuelto muy difícil; cada vez somos más personas en el mundo, y cada vez más gente puede permitirse viajar.
Para poder ofrecer la tan deseada tranquilidad, en España está en auge un tipo de establecimiento hotelero algo controvertido: el alojamiento solo para adultos. En otras palabras: sin niños. A pesar de que, en realidad, ya hace años que existen hoteles de este tipo en nuestro país, esta práctica sigue en una especie de limbo legal. Por un lado, prohibir la entrada a un menor de edad sería discriminar por razón de edad, e iría en contra de la Constitución. Por otro, los establecimientos hotelero
Cabrales a precio de oro
El último domingo de agosto se celebra en Arenas de Cabrales, un pueblecito de Asturias, el certamen del queso de Cabrales. Durante la muestra, los artesanos productores de este queso presentan su género, y los consumidores acuden a comprar, y a dar gusto al paladar. Personalmente, salgo corriendo ante la presencia del Cabrales —de cualquier queso azul, en realidad—. Pero, si a ustedes les gusta este tipo de queso, no pueden perderse esta delicatessen del norte de España.
El Cabrales se elabora de manera artesanal con leche cruda de vaca, o mezclando dos o tres clases de leche: vaca, oveja y cabra. Pero no cualquier tipo de leche, solo la procedente de rebaños alimentados con pastos de montaña de una zona estrictamente definida de Asturias.
Tras un minucioso y tradicional proceso de elaboración, los quesos maduran en cuevas naturales del macizo montañoso de los Picos de Europa, en la cordillera Cantábrica. En estas cuevas calizas, la alta humedad relativa y una temperatura que oscila entre los 8 y los 12 grados centígrados favorecen el desarrollo del Penicillium, un moho típico de este tipo de quesos.
Existen diversos mitos sobre el Cabrales. Completamente falsos, al parecer, pero dir
El auge del teletrabajo en España
Como sigue ocurriendo en muchos países, en España todavía prevalece la anticuada noción de que la presencia física equivale a trabajo. Según esta manera de pensar, si uno está muchas horas en la oficina, —aunque, en realidad, pase la mitad del tiempo en las redes sociales— es que trabaja mucho.
Obviamente, esta cultura dificulta el desarrollo del teletrabajo. Aun así, el número de teletrabajadores en nuestro país se acerca ya al millón y medio de personas, —casi un 7,5% de la fuerza laboral— como informaba el periódico digital vozpópuli el pasado 28 de agosto.
Según el Instituto Nacional de Estadística, actualmente un 27% de las empresas españolas permite el teletrabajo, mientras que la media europea está en el 35%. Pero, según datos de vozpópuli, del casi millón de trabajos creados en España en los últimos dos años, uno de cada cuatro correspondió a teletrabajadores. Una tendencia claramente al alza.
Yo tengo claro que la explosión del teletrabajo es solo cuestión de tiempo. La tecnología necesaria ya existe. Y, a medida que los nativos digitales vayan convirtiéndose en mayoría, la mentalidad “presencial” irá desapareciendo.
¿Qué implicaciones tendrá la “invasión” de los teletrabajado
Enganchados a las bebidas energéticas
Hace unos meses, empecé a tener taquicardias. Preocupado, fui al médico, que, a pesar de haberme hecho varios análisis, no encontraba el problema. Un día, un amigo me preguntó casualmente si tomaba mucho café. Decidí hacer la prueba, y quitarme el café durante un tiempo. Pasé unos días horribles, con dolor de cabeza y cayéndome de sueño. Pero, al poco, las taquicardias desaparecieron. Problema resuelto.
No soy el primero, ni el último, al que le pasa. Uno empieza tomándose un café al día, pero, a medida que el cuerpo se acostumbra a la cafeína, tiene que ir subiendo la dosis para obtener el mismo efecto. La conclusión es que el café, más que una bebida, es una droga.
Por supuesto, en la actualidad existen otras bebidas con cafeína, además del café. Muchos refrescos la llevan. Tengo una amiga que estaba literalmente enganchada a la Coca-Cola, y le costó lo suyo dejarla. Pero hoy en día hay otro producto que lleva mucha más cafeína que los refrescos: las bebidas energéticas.
Nunca he acabado de entender la razón de ser de las bebidas energéticas. Supongo que me tomaría una si, por ejemplo, una emergencia me obligara a trabajar frenéticamente toda la noche. Pero resulta que los principal