Puede hacerse pasar por la Madre Teresa, pero todavía le queda mucho camino por recorrer, advertía hace unos días Sigrid Kaag, la ministra de Finanzas holandesa. Kaag se refería a Geert Wilders, el controvertido político islamófobo que, en las pasadas elecciones generales holandesas, llevó a su formación política —el Partido de la Libertad (PVV)— a ser la más votada.
A pesar de haber ganado las elecciones, con 37 escaños sobre un total de 150, el PVV está todavía lejos de poder gobernar. Como es habitual en Holanda, donde el voto suele estar muy repartido entre las numerosas fuerzas políticas, tras las elecciones se inicia un proceso de negociación para formar Gobierno.
En elecciones anteriores, a causa de sus posturas extremistas, Wilders nunca logró formar parte del Gobierno. Pero este “nuevo” Wilders de 2023 ha prometido “actuar razonablemente” y dejar de lado —temporalmente— sus políticas más extremas contra el islam en pos de facilitar la formación de un Gobierno.
Está por verse si, una vez más, el PVV es rechazado por las demás fuerzas políticas o si, en esta ocasión, tiene opciones reales de gobernar. Quienes, obviamente, y para sorpresa de muchos, sí que se han mostrado más r
Hoy en día, la ciencia —como la verdad— se encuentra bajo asedio. Para el dirigente autoritario, o con aspiraciones autoritarias, es muy poco práctico, imagino, tener que lidiar con los científicos. Y con su molesta insistencia en que los datos que traen bajo el brazo deben ser escuchados. Que tienen peso. Que son objetivos.
Y, ahora, enemigos de la ciencia como Javier Milei, el presidente electo de Argentina, que ha hecho campaña blandiendo una motosierra y prometiendo, entre otras cosas, recortar drásticamente los fondos de investigación, podrían tener un nuevo, potente y quizás inesperado aliado: ChatGPT.
El pasado 22 de noviembre, la revista Nature comentaba un estudio reciente que utilizó el popular chatbot para generar datos falsos. Datos que podrían usarse para “demostrar” una hipótesis científica errónea. Jack Wilkinson, el autor principal del estudio, es un investigador de la Universidad de Manchester, en Reino Unido, especializado en bioestadística. Y Wilkinson tiene un curioso interés: los métodos para detectar datos falsos.
Cada vez que la compañía OpenAI saca al mercado una nueva versión de ChatGPT, los usuarios de todo el mundo se lanzan entusiásticamente a hacerle al c
La pregunta de qué hacer con los alumnos aventajados es, imagino, tan antigua como la educación misma. En la educación pública española, unas pocas Comunidades Autónomas llevan aproximadamente una década experimentando con la idea de agrupar a los estudiantes que obtienen las notas más altas. En estas clases especiales, donde se cubre el currículo básico, pero también materiales adicionales, hay ahora en España aproximadamente 3.000 estudiantes. Incluyendo, como contaba eldiario.es el pasado 19 de noviembre, los que estudian en el Instituto de Enseñanza Secundaria San Mateo, en Madrid, el único centro educativo del país dedicado íntegramente a los alumnos aventajados.
El Instituto San Mateo parece vivir rodeado de una polémica permanente. Unos lo consideran una bendición; otros, una aberración. Yo, como todo el mundo, tengo mi opinión. En un mundo ideal, creo, no haría falta segregar por notas, porque los profesores tendrían los recursos suficientes para adaptarse al nivel de cada alumno. En el mundo real, sin embargo, y con los ratios profesor-alumno que hay en la inmensa mayoría de centros de enseñanza pública de nuestro país, sospecho que ello es inviable.
Pero, opiniones preconce
Todo el discurso peleón quedó en nada. La cantante Shakira llevaba años acusando a la Hacienda española, que le reclamaba millones de euros en impuestos impagados, poco menos que de querer robarle el dinero. Los días anteriores al juicio celebrado el pasado 20 de noviembre en Barcelona, la artista contaba, una vez más, la historia de que la Agencia Tributaria, al verla con un ciudadano español —el exfutbolista Gerard Piqué, expareja de la cantante—, comenzó a “salivar”, pensando en la cantidad de impuestos que podría cobrarle.
Durante años, Shakira había estado gritando a los cuatro vientos que no le correspondía pagar los impuestos que le reclamaban. Que, en los años en los que, supuestamente, había acumulado la deuda, no había residido en España. Y, sin embargo, el primer día del juicio, al preguntarle el juez José Manuel del Amo si aceptaba los delitos que se le imputaban, al parecer la cantante se limitó a contestar con un simple “sí”.
Shakira, que, de hecho, ya había pagado los 14,5 millones de euros que le reclamaban, deberá pagar ahora 7,3 millones de multa, más 432.000 euros por evitar los tres años de cárcel a los que fue condenada. Nada más salir del juzgado, no obstante, l
Napoleón y los españoles tenemos, por decirlo de forma suave, historia compartida. El paso de las guerras napoleónicas por nuestro país —durante las cuales Napoleón intentó convertir a su hermano José en rey de España— dejó un profundo reguero de muerte y devastación. Cientos de miles de muertos. Y una destrucción de la infraestructura, la industria y la agricultura tan extensa que, además de una hambruna entre la población, provocó la bancarrota del Estado.
Según el ya desaparecido historiador británico Ronald Fraser, durante los últimos años de su vida en el exilio, Napoleón aseguró que la “maldita” guerra con España había sido la causa de todas sus desgracias: “Todas las circunstancias de mis desastres se relacionan con este nudo fatal: destruyó mi autoridad moral en Europa, complicó mis dificultades, abrió una escuela a los soldados ingleses… esta maldita guerra me ha perdido”. Que nos perdone el Sr. Napoleón por haberle arruinado la fiesta.
Sabiendo esto, el final del vídeo promocional publicado por el Museo del Prado con motivo del estreno de la película Napoleón en España, el pasado 24 de noviembre, me pareció muy acertado. En el vídeo, una figura que evoca inequívocamente a N