Dicen que, este año, siete de cada diez españoles hemos comprado lotería de navidad. Una cifra asombrosa. Personalmente, me alegro de que esta tradición navideña siga disfrutando de tan buena salud. Un factor que, con toda probabilidad, ayuda a mantener la popularidad del sorteo es el anuncio anual de la lotería, que suele llegar a mediados de noviembre. Este año, el esperado spot publicitario —que, en nuestro país, para muchos marca el inicio de la navidad— se ha titulado “No hay mayor suerte que la de tenernos”.
Al parecer, el anuncio de 2023, impecablemente producido, ha costado 750.000 euros. Y ha cumplido perfectamente su cometido, que, en definitiva, no es otro que recordarnos que ha llegado el momento de comprar un décimo de lotería. Eso, y reforzar la idea, de alguna manera recogida siempre en el anuncio, de que lo realmente importante no es que te toque la lotería. Un mensaje bien pensado porque, al fin y al cabo, a la mayoría de gente no le toca. Lo importante, en el spot de este año, era darnos cuenta de lo afortunados que somos de tenernos los unos a los otros.
El precio relativamente alto del sorteo de navidad —20 euros por décimo— hace que muchos opten por compartir un
En muchos países, la navidad es, en principio, época de quedarse en casa; de disfrutar las celebraciones desde la comodidad del hogar, mientras, fuera, hace un tiempo quizá algo inclemente. Y, sin embargo, si se para uno a pensarlo, en España la navidad es, en realidad, uno de los momentos del año en que se sale más a pasear.
Durante la temporada navideña sobran los motivos para salir a caminar por las engalanadas calles de nuestras ciudades y pueblos: ya sea ir a comprar regalos, ver las luces y decoraciones o, simplemente, digerir la comida tras algún festejo familiar. Y también están, por supuesto, los mercadillos navideños.
El mercado de navidad más antiguo de España, dicen, es el Santa Lucía, en Barcelona. Existe desde el año 1786 y puede visitarse entre el 24 de noviembre y el 23 de diciembre. Este año incluyó 200 puestos, que ofrecieron un amplio abanico de productos de artesanía y decoración, una exposición de pesebres, bailes, talleres, instrumentos musicales…
Si algún año venís a España por navidad, y tenéis oportunidad de visitar el mercadillo de Santa Lucía —o algún otro mercadillo de navidad catalán—, quizá os sorprenda la tradición del caganer. Esta peculiar figura suele
Admitámoslo, cada vez nos obsesiona más la navidad. A mí me parece comprensible: en un mundo asediado por los problemas, las fiestas navideñas representan para muchos, creo, una especie de último reducto de la felicidad. Y se diría que, cuanto más serias se vuelven las dificultades que nos rodean, más nos empeñamos en que la navidad sea perfecta.
En España, una costumbre navideña muy querida son las cabalgatas de Reyes. Aunque, como en otros países, aquí Papá Noel disfruta de gran popularidad, la llegada de los Reyes Magos a las ciudades y pueblos de toda España sigue atrayendo a multitudes.
Cuenta la tradición cristiana que, tras el nacimiento de Jesús, Melchor, Gaspar y Baltasar —los Reyes Magos de Oriente— acudieron a adorar al niño, trayendo ofrendas de oro, incienso y mirra. Y, según les dicen muchas familias españolas a sus hijos, cada año, en el aniversario del nacimiento de Jesús, los Reyes Magos vuelven. Esta vez, trayendo regalos para todos los niños.
Ahora la ciudad de Sevilla, no teniendo suficiente, al parecer, con la cabalgata de Reyes, ha recuperado otro acontecimiento navideño que hacía décadas que no celebraba: el desfile del heraldo de los Reyes Magos. Durante este e
Con la navidad llega cada año el debate de si poner un árbol natural o uno artificial. La conversación suele girar en torno a la sostenibilidad, pero la decisión, imagino, depende también de otras cuestiones más prácticas. Entre ellas, sin duda, el tema de las agujas caídas.
Si uno se preocupa de regarlo con regularidad, un árbol de navidad natural puede durarnos perfectamente todas las fiestas. Y, sin embargo, a medida que van transcurriendo los días, se vuelve más evidente el molesto problema de las agujas —las hojas de las coníferas—. Si no las barremos con frecuencia, las agujas caídas comenzarán a acumularse alrededor del árbol, y pronto las encontraremos en todos los rincones de la casa, adonde llegarán adheridas a nuestros calcetines o a la suela de nuestros zapatos.
En la Universidad Estatal de Carolina del Norte, un grupo de investigadores está decidido a resolver este problema. El Programa de Genética del Árbol de Navidad de esta universidad lleva nada menos que 40 años trabajando con los abetos de Fraser con un objetivo muy específico: crear el árbol de navidad perfecto.
El programa comenzó con la ardua tarea de seleccionar una veintena de árboles de entre alrededor de 40.0
Inmersos en las celebraciones navideñas de nuestro país o de nuestra región, a veces puede ser tentador pensar que todo el planeta tiene las mismas tradiciones. La esencia religiosa de la navidad es, por supuesto, en gran medida compartida. Y, sin embargo, alrededor de este significado común se han desarrollado también un sinfín de otras costumbres, específicas de cada lugar.
En el pueblo de Santo Tomás, en Perú, muchas familias empiezan el día de Navidad de manera parecida a otros lugares de tradición cristiana: yendo a misa. Lo que ya no es tan común es lo que llega después: el Takanakuy. Durante estas peleas a puñetazos, distintas personas —ya sean amigos, familiares, o socios empresariales— resuelven sus diferencias a golpes, sin tener que recurrir a los juzgados. La costumbre del Takanakuy puede parecer contraria al espíritu navideño. Y, sin embargo, los participantes deben abrazarse antes y después de las peleas, y comprometerse a dar por resueltos sus conflictos tras los intercambios de golpes.
En Ucrania, desgraciadamente, la guerra impide celebrar la navidad de forma normal. Pero, entre quienes tengan la suerte de poder festejarla, muchos probablemente opten por colgar pavuk