Vamos a empezar por los grandes acontecimientos que nos esperan en este recién estrenado 2024.
Ya está aquí 2024, un año que puede alterar significativamente los equilibrios geopolíticos del mundo. Estados Unidos celebra elecciones presidenciales el 5 de noviembre. Todavía se desconoce quiénes serán los candidatos del Partido Republicano y del Partido Demócrata a la Casa Blanca, pero a nadie escapa que un eventual retorno de Donald Trump a la presidencia tendría reverberaciones sísmicas en las relaciones internacionales.
La Unión Europea afronta también un trascendente año electoral. Los países miembros eligen en junio a su nuevo parlamento. Los sondeos pronostican una subida importante de la extrema derecha, que podría condicionar políticas tan sensibles como la lucha contra el cambio climático o el combate de la inmigración irregular. A finales de año, se espera asimismo la convocatoria de elecciones generales en el Reino Unido. Si las encuestas no fallan de manera estrepitosa, el laborista Keir Starmer se convertirá en primer ministro, poniendo fin a quince años de gobiernos conservadores.
Los resultados de las elecciones en Estados Unidos y en Europa tendrán un enorme impacto en el devenir del conflicto de Ucrania. A punto de cumplirse el segundo aniversario de la guerra,
Jay Porter, el atribulado protagonista de Pleasantville, la novela magistral de Attica Locke, dejó una frase para la historia: “Esto es América. Aquí puedes denunciar a cualquiera sobre cualquier cosa”. Estados Unidos es el país del mundo con más abogados per cápita y los litigios están a la orden del día. Cada año, se presentan en Estados Unidos más de 40 millones de demandas. Algunas de ellas se saldan con indemnizaciones millonarias. La mayor de la historia fue en 1998, cuando la justicia obligó a Philip Morris y R. J. Reynolds Tobacco a pagar más de 200.000 millones de dólares en compensación por los gastos médicos ocasionados por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco.
En las últimas dos décadas, los litigios más sonados han estado relacionados con las actividades de las grandes corporaciones tecnológicas. Internet y las redes sociales empezaron a operar en un entorno libre de regulación donde la única ley que imperaba era la de la selva. A lo largo de los años, Meta, Apple, Google y Microsoft se han visto envueltos en múltiples procesos judiciales relacionados con la protección de datos personales, el respeto de los derechos de autor y la evasión de impuestos.
La ec
De joven viví unos años en San Fernando de Henares, un suburbio de Madrid ubicado a un puñado de kilómetros al sur del aeropuerto de Barajas. A veces, en mis ratos libres, me asomaba a la ventana para ver a los aviones realizar sus maniobras de aproximación por la pista de aterrizaje. Recuerdo cómo siempre intentaba atisbar en el fuselaje de las aeronaves algún logo o alguna palabra que me diera alguna pista sobre su procedencia. Casi siempre lo conseguía: Aerolíneas Argentinas, Avianca, Latam, Aeroméxico… Con la imaginación ardiente de un adolescente fantaseaba con la historia de los pasajeros. Pensaba en qué motivos les habrían traído a Madrid. ¿Turismo?, ¿trabajo? A lo mejor, como tantos otros, venían para quedarse. Madrid se ha convertido en una capital acogedora y cosmopolita.
El Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas es el mayor aeropuerto de España y el cuarto de Europa. Recibe al año a más de 50 millones de pasajeros. Su gran fortaleza es ser el hub para los vuelos que enlazan América Latina con Europa. A lo largo de los últimos años, la demanda ha crecido sin parar y por eso Aena, la empresa pública que gestiona los aeropuertos en España, ha puesto sobre la mesa su amplia
El español es una lengua viva, que no para de crecer. Según el Instituto Cervantes, este idioma es hablado de forma nativa por 500 millones de personas, siendo entonces la segunda lengua más hablada del mundo tras el chino mandarín. El español se habla en todos los continentes, incluida la Antártida, y se expande sobre todo en América Latina y en Estados Unidos. Al continente americano llegó, de la mano de los conquistadores castellanos, hace más de 500 años. Como escribió en sus memorias el poeta chileno Pablo Neruda: “Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos. Salimos perdiendo, salimos ganando. Se llevaron el oro y nos dejaron el oro. Se lo llevaron todo y nos dejaron todo. Nos dejaron las palabras”. Nuestro idioma posee alrededor de 100.000 vocablos, un tesoro de valor incalculable.
El español, como cualquier otra lengua, se adapta al entorno y a las nuevas realidades políticas, sociales y tecnológicas. Cada año incorpora neologismos, tecnicismos y regionalismos. Desde hace una década, la Real Academia Española y la Fundación del Español Urgente eligen la palabra del año, normalmente algún término que ha estado omnipresente en los medios d