Pero vamos a empezar nuestra charla, si les parece, por los cambios políticos que está viviendo Francia…
Una de las cosas que me sorprenden de Francia es el pesimismo que rezuma su sociedad, una de las más modernas y desarrolladas del mundo. En buena parte de la ciudadanía ha calado la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Los franceses son nostálgicos de la grandeur, de la Ilustración, de la Revolución Francesa, y de los Treinta Gloriosos, las tres décadas de crecimiento económico que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. Ya no hay políticos a la altura de De Gaulle, Pompidou y Mitterrand. Dos de cada tres franceses creen que Francia está en decadencia. Un sentimiento de déclinisme se ha instalado en el tuétano de la sociedad.
Emmanuel Macron ganó por primera vez las elecciones en 2017 y, en su primer discurso, prometió que “Francia sería Francia de nuevo”. Es decir, que todo volvería a ser como antes. Pero las máquinas del tiempo no existen. Francia no puede volver ni a 1789, ni a 1804, ni a 1945. Cualquier promesa de regresar a un pasado glorioso está destinada al fracaso.
Seis años y medio después, los franceses no han logrado salir de la espiral de negatividad, y siguen pensando que su país está en declive. De hecho, Francia está cada vez más replegada sobre sí misma, te
Ecuador atraviesa uno de los momentos más complicados de su historia. La semana pasada, el presidente Daniel Noboa, que no lleva ni dos meses en el poder, se vio obligado a decretar el estado de excepción para restituir el orden público y para combatir a los grupos criminales que atemorizan a la población civil. El detonante de la crisis fue la decisión de la justicia de trasladar a Fito, líder de Los Choneros, a una cárcel de máxima seguridad en Guayaquil. El gánster más poderoso de Ecuador aprovechó el cambio de prisión para fugarse y a día de hoy se encuentra en paradero desconocido.
Tras la huida de Fito, varios centros penitenciarios se amotinaron y en toda la geografía de Ecuador empezaron a registrarse altercados y actos vandálicos. Grupos de pandilleros tomaron la televisión pública de Guayaquil y secuestraron a profesores y alumnos en la Universidad Nacional. El presidente movilizó al ejército y a la policía y declaró que el país entraba en una fase de “conflicto armado interno”.
Noboa, uno de los hombres más ricos de Ecuador, ganó las elecciones en octubre con la promesa de restablecer la seguridad en el país y de emplearse con mano dura contra las bandas criminales respo
Fugarse de una prisión de alta seguridad es algo tan complicado que, a veces, creemos que sólo ocurre en las películas. Pensamos en Steve McQueen, en la Gran Evasión, liderando la huida de un grupo de prisioneros de guerra de un campo de concentración nazi; o en Tim Robbins, protagonista de Cadena Perpetua, horadando pacientemente un túnel con un martillo de gemas durante 18 años para escapar de la cárcel. A veces, sin embargo, la realidad supera la ficción.
A lo largo de la historia se han producido fugas antológicas e increíbles. En 2015, El Chapo Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa y uno de los mayores capos de la droga de México, escapó de la prisión de máxima seguridad del Altiplano a través de un túnel de 50 centímetros de diámetro y de un kilómetro y medio de longitud. No menos espectaculares fueron la huida de 38 milicianos del IRA de la prisión de Maze, en Irlanda del Norte, en 1983, o las múltiples fugas del bandido Dillinger, en Estados Unidos, en la década de 1930. Fugarse de la cárcel requiere grandes dosis de originalidad e ingenio. Un preso que quiera poner fin a su presidio ha de ser realmente creativo. Debe analizar la seguridad de la prisión, estudiar las rutinas
Las lenguas son como los seres vivos. Nacen, crecen, se reproducen y mueren. El latín es un claro ejemplo de ello. Los idiomas hablados en varios continentes, como el español, el inglés o el francés, evolucionan de forma diferente en los distintos territorios en los que se utilizan. Conservan un tronco común, pero desarrollan variedades que se intrincan con el entorno, el carácter y la historia de cada país.
Los británicos, por ejemplo, utilizan la palabra lorry para referirse a un camión, mientras que los estadounidenses emplean el término truck. Un haitiano utilizará la voz blocus para hablar de un atasco en la carretera, mientras que un francés la usará para referirse al bloqueo de un puerto, de una ciudad o de un país. Este tipo de divergencias son también frecuentes en los países donde se habla español. Un colombiano llamará carro a un automóvil, un español lo denominará coche y un argentino auto.
Uno de los ámbitos en los que se manifiestan las variantes léxicas es el de la medicina. En muchos países hispanohablantes se utilizan terminologías y expresiones diferentes para referirse a las patologías, algo que, en muchas ocasiones, dificulta la comunicación. Como explica la
El pintor francés Camille Pissarro fue uno de los grandes precursores del impresionismo. Durante décadas se dedicó a pintar paisajes campestres y a retratar el mundo rural francés. A finales del siglo XIX, en los estertores de su vida, se mudó a París, donde empezó a dibujar escenas cotidianas. En 1897, Pissarro le confesó a su hijo y discípulo Lucien estar encantado de “pintar esas calles que solemos considerar feas, y que en cambio son tan plateadas, luminosas y llenas de vida”.
Desde la ventana de su habitación en el Grand Hôtel du Louvre, el decano de los impresionistas pintó una serie de quince vistas sobre la ciudad. Una de esas obras es Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto de lluvia, un cuadro que, desde 1993, se exhibe en el Museo Thyssen de Madrid. La escena retratada en la obra se desarrolla a primera hora de la tarde. Por las calles circulan coches de caballos y viandantes con los paraguas abiertos para guarecerse de la lluvia. Quien observa la pintura casi puede sentir cómo se mojan sus propios pies.
La historia del cuadro es digna de una novela. En 1939, su propietaria, una judía llamada Lilly Cassirer Neubauer, se vio forzada a malvenderlo para obtener un visado con e